Plagios en la Cooperación

PlagioSTOP

El mundo de la cooperación no es ajeno a esta epidemia del plagio que, como hemos visto, en otros países ha llegado a forzar la dimisión de ministros plagiadores, como ha sucedido en dos ocasiones en el Gobierno alemán. Pero acostumbrados como estamos a vivir en el país del “todo vale”, vemos cómo se fusilan evaluaciones, proyectos, informes, y por supuesto también libros, artículos e investigaciones. Desgraciadamente, cuento con numerosos ejemplos y experiencias directas de plagio, algunas de ellas tan osadas como groseras. He llegado a ver en Internet artículos e incluso charlas de personas que se han limitado a copiar informes míos, por ejemplo de BAKEAZ, reproduciendo incluso los cuadros y tablas tal cual, artículos con páginas y libros con párrafos, datos y cuadros textuales, por supuesto sin mención alguna de la procedencia. Pero acabo de sufrir uno de esos plagios obscenos que proliferan también en la cooperación que no me resisto a hacer público.

Entendemos por plagio cuando una persona copia algo que no le pertenece y se hace pasar por el autor de ello, al no respetar las reglas de citación y mención internacionalmente establecidas (Norma ISO 690). El plagio constituye un delito, al vulnerar los derechos de propiedad intelectual, así como los derechos morales sobre las obras. Ciertamente el uso de herramientas informáticas y del famoso “copia-pega” ha extendido el plagio como si de una plaga se tratara, como vemos con disgusto en nuestras universidades.

En el caso de obras escritas, se tipifica como delito cuando, sin uso de comillas o sin indicar claramente el origen ni citar explícitamente la fuente original del texto o la información, se incluye una idea, un párrafo o una frase ajena. Esto constituye específicamente una violación de la paternidad de la obra, considerada específicamente como violación de derechos morales y considerada penalmente como tal.

Pues bien, recientemente me llegó un ejemplo de plagio insolente gracias al olfato de un alumno mío del Máster de Cooperación de la Universidad de Granada, Alan Hewitt, a quien agradezco su amabilidad y el tiempo que me ha dedicado.

Este alumno me envió un correo, que me ha autorizado a reproducir, tan jugoso que su sola lectura ya da idea de la falta de escrupulos de la protagonista de este plagio, una tal Analía Blasco Bengoa, quien ha realizado su Trabajo de Fin de Máster en el posgrado de Cooperación de la Fundación Ortega y Gasset con este informe que contiene los plagios a los que hace referencia mi alumno, y otros muchos más. Pero lean el contundente correo de mi alumno y juzguen ustedes mismos:

 plagiocorreo

Tras leer el correo, acudí a ver la obra plagiadora, comprobando que, efectivamente, había numerosas partes reproducidas literalmente de un capítulo mío titulado: “Una visión retrospectiva de la política de cooperación española”, publicado en el año 2008, en el libro colectivo “Desarrollo y Cooperación: un análisis crítico“, obra que ni siquiera aparece mencionada en la bibliografía de esta plagiadora.

El trabajo del plagio formó parte del Trabajo de Fin de Máster de esta persona, Analía Blasco Bengoa, por el que obtuvo la calificación de sobresaliente, siendo publicado por el IECAH (Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria). Y para mayor escarnio, esta plagiadora intentó trabajar en la AECID y lo ha hecho con anterioridad para la Plataforma 2015.

Amigos, compañeros y colegas, al tener conocimiento de ello me trasladaron su sorpresa y solidaridad, así como también su rabia, al ver la impunidad con la que algunos medran en el mundo de la cooperación a base de aprovecharse del trabajo ajeno. Algo que no es nuevo, ni mucho menos.

Pero la historia continúa. Por un lado, me dirigí al director del IECAH para comunicarle los hechos y pedirle la retirada de la obra plagiadora, cosa que hizo de inmediato. También trasladé los hechos a los responsables del Máster de Cooperación de la Fundación Ortega y Gasset, quienes en todo momento me atendieron con amabilidad, mostrando su sorpresa y malestar por los hechos. Son formas de actuar claras y contundentes, ante un hecho que no admite medias tintas, porque afecta a aspectos sustantivos del respeto hacia el trabajo, el esfuerzo y la autoría intelectual, que son clave para avanzar hacia una sociedad mucho más culta, respetuosa y avanzada. Y también es relevante para dar credibilidad a la labor docente e investigadora que desde las universidades tratamos de promover.

Si la Plataforma 2015 se nutre de estas personas, está muy claro el tipo de trabajo y los valores que promueven. Cada cual se retrata por sus actos.

Quiero destacar que con posterioridad, otros alumnos del Máster de Cooperación de la Universidad de Granada se han dirigido a mi para lamentar este hecho, al haberlo comprobado también con anterioridad. Además de haberles desagradado, les llama poderosamente la atención cuando además, soy un profesor que facilito al máximo mis materiales, informes publicaciones y artículos, como se puede ver en este mismo Weblog.

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3 pensamientos en “Plagios en la Cooperación

  1. Un caso de libro. Una vergüenza y un ejemplo de la falta de escrúpulos en algunas personas que medran a base de aprovecharse del trabajo de los demás.
    Mucho ánimo y sigue con tus trabajos, Carlos, porque lo que está muy claro es que te leen y que tus estudios y aportaciones son importantes.

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