
La necesidad de disponer de adecuadas predicciones y vigilancia meteorológica capaces de proporcionar informaciones detalladas de interés para las personas, las actividades económicas y el buen funcionamiento de las comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres se ha convertido en una herramienta fundamental, con mayor motivo a medida que la crisis climática se ha acelerado en los últimos años. Hasta el punto de que la observación, el pronóstico y la información meteorológica son instrumentos de primer orden en todos los países para garantizar el buen funcionamiento de sus sociedades e instituciones.
Para España, uno de los países más afectados por los efectos de fenómenos climáticos extremos, disponer de información meteorológica rigurosa, junto a una vigilancia climática sistemática, acompañada de predicciones periódicas se ha convertido en una herramienta imprescindible. Todos, en mayor o menor medida, estamos pendientes de la información meteorológica para tomar decisiones que afectan a nuestras vidas. Pero esa labor constante de recogida de datos, análisis, interpretación y difusión a través de informaciones de muy distinta naturaleza no se podría llevar a cabo en España sin contar con el valioso trabajo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que trabaja estrechamente con el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (Ceppm), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos, (Eumetsat), entre otras instituciones. Es así como nuestra Aemet se sitúa entre las mejores agencias europeas en su género, por su trabajo, reconocimiento y la calidad de sus predicciones.
El avance del negacionismo de la mano de la extensión de teorías conspirativas de todo tipo alimentadas por la extrema derecha global ha situado también en los últimos años a esta agencia, a su trabajo y al conjunto de sus profesionales, en el centro de la diana de odios de todo tipo, incluyendo insultos muy gruesos, amenazas muy graves y descalificaciones continuas. Se da la paradoja de que científicos, investigadores y comunicadores altamente especializados, con años de sacrificados estudios y brillantes carreras académicas, tienen que soportar el acoso violento de personas que hacen exhibición de su profunda ignorancia y su falta de educación elemental ante fenómenos que exigen de un conocimiento científico muy profundo del que carecen.
Resulta lamentable comprobar que, ante el esfuerzo de información junto al enorme trabajo realizado en la predicción e interpretación de datos meteorológicos y climáticos que numerosos investigadores realizan, la respuesta sea verter amenazas de muerte contra ellos y sus familiares, acusándoles de tremendas barbaridades. Es algo que importantes climatólogos están sufriendo en los últimos años, pero que ahora se ha hecho extensivo a los profesionales de la Aemet y a sus responsables, convertidos en el centro de los odios de algunos fanáticos activistas de extrema derecha que son después utilizados y mencionados por destacados responsables políticos del Partido Popular y de Vox (tanto monta, monta tanto) en sus discursos institucionales, como si citaran a eminentes académicos.
Esto es lo que está viviendo en primera persona el jefe de Climatología de la Aemet en la Comunidad Valenciana, José Ángel Núñez, quien hace pocos días explicaba la tortura que estaba sufriendo tras la dolorosa dana de muerte y destrucción sufrida en Valencia a finales del mes de octubre del pasado año. El intento de culpar a otros y no asumir las propias responsabilidades que están asignadas por ley, junto a las ausencias e inoperancias en los momentos clave, llevó al Partido Popular y al presidente Carlos Mazón a tratar de responsabilizar a otros, acusándoles de no avisar de lo que iba a pasar, especialmente a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Por todo lo que se sabe hasta la fecha, son numerosísimos los informes y avisos que se desplegaron desde estas instituciones, mientras que lo que está demostrado es que el presidente de la Generalitat estaba de comida mientras la gente se ahogaba o trataba de luchar por su vida.
Hace tiempo que sabemos que unos señalan y otros disparan. A partir de ese momento, un conocido activista de ultraderecha cercano a Mazón difundió mensajes amenazantes culpando a este responsable de Aemet de las muertes y la destrucción vividas por la dana, señalando de manera clara “debe pagar por ello”. Más de 52.000 visitas ha tenido este mensaje y todavía es visible. Pocos días después, el mismo presidente Mazón realizó graves acusaciones también sobre los responsables de Aemet de la Comunidad Valenciana desde la tribuna de Les Corts, a pesar de existir abundantes testimonios que demuestran el magnífico trabajo que realizaron.
Este funcionario denunció estas amenazas ante la policía, si bien el juzgado archivó la causa alegando que no había facilitado el domicilio del acusado. Tuvo que cambiar su vivienda durante días, estuvo de baja y tuvo que recibir atención psicológica y psiquiátrica por el estado de ansiedad vivido, si bien ha podido volver al trabajo. A pesar de ello, tanto el responsable de las graves amenazas como el presidente Mazón y su partido, el PP, siguen divulgando falsedades y mentiras sobre la Aemet un día tras otro. Estamos ante campañas de desprestigio perfectamente orquestadas que contribuyen a desacreditar y cuestionar el trabajo científico de instituciones fundamentales como la Aemet, alimentando el negacionismo y el rechazo a la ciencia. Por eso es tan importante defender y valorar la labor de estos organismos y de sus profesionales, especialmente cuando son utilizados como parapeto para eludir responsabilidades. Es la mentira frente al conocimiento científico.