
A medida que esta legislatura enfangada se acerca a las próximas elecciones, la derecha extrema situada en el cuadro de mandos del PP, con el pilotaje de Vox, está avanzando en su estrategia de acoso y derribo al Gobierno presidido por Pedro Sánchez, tensionando al máximo a las instituciones y alimentando un deterioro en la convivencia política y social palpable. Hay que reconocer que el mayor éxito del PP en esta legislatura es el odio y el resentimiento que han desparramado un día tras otro.
La estrategia diseñada contra Pedro Sánchez y su mandato desde el minuto uno, a la que se han sumado con entusiasmo fuerzas neogolpistas, posdemocráticas y tardofranquistas de todo pelaje de aquí y de otros lugares que forman parte de la internacional reaccionaria, pasa por realizar bombardeos de saturación mediante ataques continuados y una sobrecarga de mensajes sistemáticos en los que se insiste en la maldad del presidente Sánchez (al que se le llegó a denominar públicamente como “perro”), sin dudar en recurrir a todo tipo de insultos y descalificaciones (ahí están los divertidos adjetivos de “hijo de fruta” que salieron de la presidenta Ayuso y que han sido coreados con entusiasmo por el PP en numerosos actos públicos), junto a una deshumanización sistemática del presidente del Gobierno, de sus familiares directos y de su entorno (recordemos que una jueza absolvió a una agitadora que afirmó en medios de comunicación que Begoña Gómez era en realidad “Begoño”, vinculándola además con el tráfico de drogas en Marruecos, al considerar que aun no siendo cierto, no era constitutivo de delito).
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