
Arrollados por la cascada de noticias desalentadoras que un día tras otro nos sacuden, pasamos por alto avances sociales importantes que afectan a aspectos clave para cientos de miles de personas en torno a los cuales hay mucho sufrimiento. La aprobación definitiva en el Congreso de los Diputados y con el voto a favor de la práctica totalidad de las fuerzas políticas (salvo el voto contrario de la ultraderecha de Vox que solo sabe oponerse a todo, aunque, como en este caso, sea determinante para personas mayores, dependientes y con discapacidad) es una magnífica noticia, tan esperada como reclamada por especialistas del sector, familiares y los propios afectados.
Además, asistir a un respaldo tan mayoritario para una profunda reforma de una ley fundamental de nuestro sistema social, como es la Ley de Dependencia y de la Ley General de Discapacidad, tras meses de intenso trabajo parlamentario, va a permitir una refundación del modelo de cuidados en España desde su puesta en marcha, hace veinte años, sobre la base de una mayor financiación del sistema de dependencia, ampliando la cartera de servicios y de prestaciones, reduciendo trámites y burocracia con la finalidad de agilizar los plazos a los afectados.
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