La enfermedad de la pobreza

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La visita a España durante dos semanas del relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, el australiano Philip Alston, ha situado en primer plano de la actualidad numerosos datos y análisis que este alto diplomático internacional ha obtenido, tras su visita a diferentes ciudades, barrios y poblados marginales, entrevistándose con autoridades, responsables públicos, investigadores, activistas sociales y, por supuesto, escuchando a numerosas personas que viven diferentes situaciones de privación. Forma parte del trabajo de estos enviados especiales, quienes tienen que visitar sobre el terreno los países que analizan, entrevistándose con todas las partes objeto de su estudio para que éste sea riguroso.

Aunque el informe final será presentado oficialmente en junio ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, se ha conocido un primer avance, conteniendo un balance tan desgarrador como preocupante sobre el impacto, las consecuencias y los efectos de la pobreza en nuestro país. En realidad, por alarmantes que sean las conclusiones obtenidas por el enviado de las Naciones Unidas, lo único que ha hecho es certificar de primera mano lo que desde hace años desde muchos otros ámbitos, investigadores, activistas y organizaciones especializadas venimos señalando sin éxito: la pobreza y la desigualdad en España han alcanzado niveles intolerables quenos dañan como sociedad y erosionan profundamente nuestras posibilidades como país. Pero por encima de todo, generan un enorme sufrimiento en quienes las padecen, limitando sus posibilidades y afectando de manera determinante a su vida.

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Acuerdos migratorios

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Desde hace tiempo, el Gobierno vasco en estrecha colaboración con diferentes actores de esa comunidad está impulsando algunas de las políticas más avanzadas y exitosas de toda España en campos muy diversos, como sucede con las políticas sociales.

Muchos señalan que se debe a que cuentan con un singular medio de financiación a través de un concierto económico que les proporciona soberanía fiscal, algo que, siendo cierto, ignora otros elementos fundamentales que otorgan, si cabe, más valor a la audacia de sus políticas vanguardistas. Por un lado, el hecho de que a pesar de haber sufrido durante más de medio siglo el azote del terrorismo, con el enorme daño que produjo en su sociedad, han sabido mirar hacia delante y trabajar para construir una sociedad fuerte. Al mismo tiempo, en el diseño y la ejecución de sus políticas públicas tienen un papel esencial los profesionales, técnicos y funcionarios con conocimientos especializados, cuyo criterio es respetado de manera muy importante por los políticos, a diferencia de lo que ocurre en otras muchas comunidades. Y por último, el País Vasco cuenta con un movimiento social amplio y vigoroso, que es tenido en cuenta por las diferentes instituciones y sus responsables políticos.

No tengo dudas de que todo ello exigiría de mayores matizaciones, pero de manera muy resumida es lo que durante los muchos años que he trabajado con diferentes instituciones de esta comunidad he podido constatar y me han trasladado profesionales y políticos de muy distintos ámbitos, colores y posiciones. Y les aseguro que me precio de haber podido hablar, trabajar, comer e incluso contar con la amistad de grandes personas del País Vasco que han estado en espectros ideológicos muy distintos y a las que siempre he escuchado con atención. Por ello, ver en un partido como el PNV, que sería lo más parecido a una formación de derecha europea, las dosis de sensatez, respeto, capacidad de diálogo y sentido de Estado que demuestran no me sorprende porque es lo que, de manera callada, están haciendo en las diferentes instituciones donde gobiernan a través de un buen número de las políticas que impulsan. Hasta el punto que en muchos campos, esta comunidad autónoma se ha convertido en referenciade buenas prácticas, de las que bien harían por tomar nota otras muchas autonomías.

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