Acuerdos migratorios

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Desde hace tiempo, el Gobierno vasco en estrecha colaboración con diferentes actores de esa comunidad está impulsando algunas de las políticas más avanzadas y exitosas de toda España en campos muy diversos, como sucede con las políticas sociales.

Muchos señalan que se debe a que cuentan con un singular medio de financiación a través de un concierto económico que les proporciona soberanía fiscal, algo que, siendo cierto, ignora otros elementos fundamentales que otorgan, si cabe, más valor a la audacia de sus políticas vanguardistas. Por un lado, el hecho de que a pesar de haber sufrido durante más de medio siglo el azote del terrorismo, con el enorme daño que produjo en su sociedad, han sabido mirar hacia delante y trabajar para construir una sociedad fuerte. Al mismo tiempo, en el diseño y la ejecución de sus políticas públicas tienen un papel esencial los profesionales, técnicos y funcionarios con conocimientos especializados, cuyo criterio es respetado de manera muy importante por los políticos, a diferencia de lo que ocurre en otras muchas comunidades. Y por último, el País Vasco cuenta con un movimiento social amplio y vigoroso, que es tenido en cuenta por las diferentes instituciones y sus responsables políticos.

No tengo dudas de que todo ello exigiría de mayores matizaciones, pero de manera muy resumida es lo que durante los muchos años que he trabajado con diferentes instituciones de esta comunidad he podido constatar y me han trasladado profesionales y políticos de muy distintos ámbitos, colores y posiciones. Y les aseguro que me precio de haber podido hablar, trabajar, comer e incluso contar con la amistad de grandes personas del País Vasco que han estado en espectros ideológicos muy distintos y a las que siempre he escuchado con atención. Por ello, ver en un partido como el PNV, que sería lo más parecido a una formación de derecha europea, las dosis de sensatez, respeto, capacidad de diálogo y sentido de Estado que demuestran no me sorprende porque es lo que, de manera callada, están haciendo en las diferentes instituciones donde gobiernan a través de un buen número de las políticas que impulsan. Hasta el punto que en muchos campos, esta comunidad autónoma se ha convertido en referenciade buenas prácticas, de las que bien harían por tomar nota otras muchas autonomías.

Recientemente, en la sede de la Lehendakaritza, en Vitoria-Gasteiz, tuvo lugar la presentación del “Pacto social vasco para la migración”, bajo la presidencia del lendakari,Iñigo Urkullu, junto a una nutrida representación de instituciones vascas y con una amplia presencia de ONG sociales, de inmigrantes y del Tercer Sector. No hay duda de que estos actos institucionales tienen un alto componente de solemnidad, pero en este caso representa también el colofón a un trabajo continuado, amplio y muy serio que desde el País Vasco se viene realizando en materia de inmigración, asilo y defensa de los derechos humanos.

Este acuerdo representa la expresión pública de una política consensuada en materia migratoria en el País Vasco que se viene forjando desde hace tiempo entre todas las fuerzas políticas, organizaciones sociales, instituciones y colectivos de apoyo a inmigrantes. Para ello, se parte del reconocimiento unánime de que la inmigración no es un fenómeno coyuntural, sino estructural que afecta a todo el mundo, exigiendo respuestas éticas y democráticas a la altura de la capacidad de solidaridad y civilización de una sociedad. Por ello, este pacto y las políticas que del mismo se desprenden parten del principio de integrar y aprovechar positivamente la diversidad cultural, frente a la proliferación de discursos de odio, rechazo o racismo que, con frecuencia, se basan en falsedades y mentiras destinados a alimentar el miedo y capitalizar políticamente unpopulismo xenófobo.

Para ello, este “Pacto social vasco para la migración” se articula en torno tres principios de partida mediante una proyección ética, preventiva y proactiva. El objetivo ético refuerza, a través de políticas efectivas, las respuestas solidarias a las personas inmigrantes. El principio preventivo pretende construir unidad política y social frente a los populismos xenófobos en todo el País Vasco. Y la dimensión proactiva trata de afrontar el reto migratorio como parte de un proceso de avance y progreso de la sociedad.

A su vez, el pacto contiene tres grandes premisas que empapan de manera multidimensional las políticas e intervenciones del Gobierno vasco y pretenden, a su vez, que sean defendidas por el conjunto de la sociedad. La primera es el pluralismo, mediante un reconocimiento de la diversidad como parte esencial de la historia y la identidad colectiva de la sociedad vasca. La segunda es la solidaridad, como una imprescindible interpelación ética a través de la no discriminación y la equiparación de derechos y obligaciones desde un compromiso compartido. Y la tercera es la necesidad pragmática, desde el convencimiento de que el País Vasco necesita la inmigración para responder a sus necesidades laborales y demográficas. Todo ello, además, se desarrolla en nueve opciones transversales y diez compromisos específicos y precisos en diferentes ámbitos competenciales del Gobierno de esa comunidad.

Un ejemplo de buen trabajo político del que bien se podría tomar nota desdeVicepresidencia del Gobierno valenciano, responsable de las políticas migratorias en esta Comunidad, donde se carece de un proyecto estratégico global sobre estas materias.

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