Preparémonos para una crisis de refugiados en Europa prolongada

Crisis refugiados en Europa

Artículo publicado en el diario Información de Alicante, el domingo 13 de septiembre de 2015. (Pinchar para ver enlace original)

Después de negar con razonamientos lamentables en los tres últimos meses la cuota inicial de refugiados que la Comisión Europea aprobó adjudicar en mayo a España, Mariano Rajoy ha aceptado finalmente a regañadientes y afirmando que lo hacía “con la que está cayendo” la cifra de 14.931 refugiados asignados en este segundo reparto, que se suman a los primeros 2.739 que el Gobierno de Rajoy había aceptado de mala gana. Un presidente del Gobierno que ha llegado a afirmar sin inmutarse que “una cosa es ser solidario y otra cosa es ser solidario a cambio de nada”, habrá encontrado algo apetecible que le haya obligado a aceptar tres veces más refugiados de los que se venía negando a acoger.

La llamada de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a crear ciudades de acogida fue secundada con tanta rapidez como entusiasmo por municipios, instituciones y numerosas personas que vieron la posibilidad de canalizar toda esa congoja contenida durante meses ante tanta barbarie a la que llevamos años asistiendo sobre Siria y Oriente Medio. El Ayuntamiento de Alicante también se sumó con rapidez a la iniciativa y una incipiente Red Alicantina de Familias de Acogida de Refugiados (RAFAR) ha venido realizando un trabajo verdaderamente destacable, demostrando que nuestros gobernantes no están a la altura moral de una sociedad que es capaz de hacer realidad la palabra solidaridad cuando más se necesita. El Gobierno y el PP no podían seguir ajenos al drama haciendo declaraciones fuera de lugar cuando la marea de solidaridad ciudadana les pasaba por encima, y aunque fuera a regañadientes tuvieron que empezar a mover ficha, poniendo en marcha un dispositivo que hace meses tenían que haber movilizado. Pero no nos engañemos, la proximidad de las elecciones generales, junto a la presión que Europa y particularmente Alemania han ejercido, han influido también en este cambio de postura del PP hacia los refugiados sirios, aunque sin convicción y no desaprovechando la oportunidad para arrojar dudas entre la opinión pública de que entre estos refugiados acogidos vaya a haber “terroristas yihadistas”, como ha dicho tan pancho el inefable Ministro Fernández Díaz.

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Las goteras de Europa

TOPSHOTS A young migrant's hair becomes stuck while crawling under a barbed fence with her family at the Hungarian-Serbian border near Roszke, on August 27, 2015. As Europe struggles with its worst migrant crisis since World War II, Hungary has become, like Italy and Greece, a

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A young migrant’s hair becomes stuck while crawling under a barbed fence with her family at the Hungarian-Serbian border near Roszke, on August 27, 2015. As Europe struggles with its worst migrant crisis since World War II, Hungary has become, like Italy and Greece, a “frontline” state. So far this year, police say around 141,500 migrants have been intercepted crossing into Hungary, mostly from neighbouring Serbia. AFP PHOTO / ATTILA KISBENEDEK

Artíulo publicado en el diario Información de Alicante, el domingo 6 de septiembre de 2015. (Pinchar para ver enlace original)

Para nosotros son personas, familias que han vivido la atrocidad de una guerra y escapan de horrores que nos encogen el corazón, pero para este Gobierno son simples goteras. Y el mismo día en que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comparaba a los refugiados sirios que de forma dramática llegan hasta Europa con las “goteras que hay que taponar en una casa”, el buque que Médicos Sin Fronteras tiene en el Mediterráneo rescataba a cerca de 700 náufragos de una muerte segura, mientras miles de refugiados seguían llegando a las costas italianas, griegas y turcas, o a las islas de Lesbos, Kos y Lampedusa tras arriesgar su vida en una travesía incierta.

Que un Ministro del Interior pronuncie una crueldad semejante es un paso más en la descomposición moral que Fernández Díaz ha demostrado hacia los inmigrantes, empeñado como está en despojarles de su condición de seres humanos para convertirlos en cosas molestas, peligrosas y carentes de cualquier derecho, incluso de su derecho a la vida. Pero no deja de sorprender el cinismo que supone en alguien que hace proselitismo de sus creencias ultracatólicas del Opus Dei, preocupado por la defensa de los embriones pero capaz de hablar de forma tan salvaje de cientos de miles de personas, familias, mujeres y niños cuyo único delito es tratar de escapar de la muerte de los bombardeos en Siria, de las ejecuciones bárbaras del Estado Islámico o de ser subastadas como animales en cualquier mercado.

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