A dos años de la firma de los ODS

IMG_4210

Dos años se han cumplido de la firma solemne por toda la comunidad internacional en las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los compromisos globales más ambiciosos aprobados en la historia para impulsar la formulación de una agenda mundial común en el campo del desarrollo sostenible. Si bien el documento se propone luchar contra la pobreza extrema, integra e identifica por vez primera tres dimensiones esenciales como son la económica, la social y la ambiental hasta el año 2030.

Es cierto que con anterioridad se habían aprobado otros muchos acuerdos mundiales para intervenir sobre la mayor parte de los problemas que pretenden abordar los ODS, pero la llamada Agenda 2030 plantea respuestas sistémicas a una visión global e interrelacionada del desarrollo sostenible que incorpora cuestiones tan relevantes como la desigualdad y la pobreza extrema, los patrones de consumo no sostenibles y la degradación ambiental, la defensa de los derechos humanos y la igualdad de género, junto a otros muchos avances novedosos que por vez primera deben de afrontar todos los países del mundo a la vez. Además, lo hace por medio de una metodología de intervención muy compleja que integra 17 objetivos, 169 metas y 230 indicadores altamente sofisticados, con el propósito de que el avance hacia los acuerdos adquiridos puedan ser medidos de forma precisa, reflejando así el avance hacia los ODS y los compromisos pendientes en cada uno de los países. De manera que la medición y evaluación de esta Agenda se lleva a cabo mediante informes anuales y en cada uno de los 193 estados firmantes. Bien es cierto que diferentes instituciones científicas han destacado que no pocos de estos objetivos son pura retórica, al tiempo que numerosas metas son tan idealistas como visionarias, difíciles de medir con los indicadores aprobados, como hace poco me reconocieron dirigentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) en una reunión internacional.

Sigue leyendo

Anuncios

Las cifras del hambre en un mundo desigual

IMG_4149

Algo va mal en el mundo cuando, por vez primera desde hace diez años, el hambre extrema crece hasta alcanzar a 815 millones de personas, de los cuales 155 millones de niños, menores de cinco años, padecen desnutrición crónica y otros 52 millones sufren desnutrición aguda que pone en riesgo sus vidas. Las cifras, que fueron presentadas oficialmente hace pocos días por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), cuando son tan abultadas e imprecisas, acaban por perder el alma y despojar de humanidad a quien realmente se encuentra detrás de ellas. Sin embargo, estas magnitudes son tan abrumadoras que no pueden llevarnos a la indiferencia, como habitualmente sucede.

Todo ello, además, cuando las Naciones Unidas y el conjunto de la comunidad internacional se propusieron en el año 2000 acabar para 2015 con el hambre en el mundo a través de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), firmados solemnemente por 185 jefes de gobierno, pero que ante su fracaso han sido nuevamente renovados mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que han alargado hasta el año 2030 este compromiso, suscrito ahora por los líderes de 193 países de todo el mundo. De manera que, lejos de avanzar en la reducción y eliminación del hambre en el mundo, estos acuerdos internacionales del máximo nivel y compromiso parece que no están evitando que el hambre y la pobreza retrocedan. Y sucede cuando los niveles de riqueza, acumulación y desigualdad mundiales alcanzan umbrales nunca vistos.

Sigue leyendo

Cuando discriminar a la mujer genera pobreza

image

Discriminar a las mujeres, además de atentar contra sus derechos fundamentales, genera pobreza, incluso cuando se hace contra su intimidad. Uno de los ejemplos más espectaculares y menos conocidos lo tenemos en la cuarta ciudad más grande del mundo, Bombay, en la India, con cerca de 20 millones de habitantes. En esta megaurbe conviven personas con necesidades comunes, independientemente de su pobreza o riqueza, de que sean hombres o mujeres. Esta gran metrópolis empapada de humanidad tiene un rasgo muy llamativo: la existencia de muy pocos aseos para tantos millones de personas, lo que plantea importantes problemas higiénicos y de salubridad. Pero también genera algo menos llamativo y mucho más grave, como es una discriminación añadida sobre la mujer que empeora sus condiciones de pobreza, aumentando su marginalidad e incrementando la prevalencia de sus enfermedades, por el hecho de ser mujeres, pobres y discriminadas.

En Bombay, como en otras muchas ciudades Indias y de otros países empobrecidos, son escasas las viviendas que cuentan con agua corriente y aseos. Un censo reciente revelaba que más de la mitad de sus casas carecían de aseos, algo que se agrava en las ciudades superpobladas que en los últimos años han visto levantar tugurios insalubres en sus suburbios. Este dato, tan simple como espectacular, viene a echar por tierra todos esos discursos complacientes que con frecuencia se escuchan sobre la reducción de la pobreza en el mundo, basándose en indicadores económicos que en modo alguno reflejan las condiciones reales de la vida de las personas. India es uno de los estados del mundo que mayor crecimiento económico ha experimentado, pero donde millones de personas tienen que salir a la calle o al campo simplemente para hacer sus necesidades fisiológicas. Y lo que es más llamativo, durante la pasada década de aumento de la riqueza en este país, el número de hogares sin un simple retrete se ha multiplicado por tres.

Sigue leyendo

Captando socios de ONG sin escrúpulos

image

Todos les hemos visto en las calles de nuestras ciudades e incluso les hemos esquivado como buenamente hemos podido, con excusas apresuradas, acelerando el paso o mirando al suelo, tratando de evitar su petición de que nos paremos unos minutos para escucharles. Me refiero a los grupos de captadores de socios para ONG que periódicamente ocupan lugares estratégicos de nuestras calles, tratando de echar el lazo a los viandantes para conseguir sus objetivos.

Es cierto que en no pocas ocasiones la insistencia de su persecución a quienes pasan a su lado, su agobiante machaconería e incluso algunos de los argumentos y frases desafortunadas que lanzan, nos colocan en una posición incómoda. Hasta el punto que últimamente no dejo de ver artículos que describen de forma jocosa cómo librarte de estos grupos de captadores, sin caer en la cuenta de que todos ellos trabajan para engordar socios e ingresos en numerosas ONG y son víctimas de unas condiciones de trabajo abusivas e indignas que dicen muy poco de las organizaciones que los utilizan, o mejor dicho, de las agencias de marketing contratadas por las ONG que subarriendan sus servicios, como si aquellas entidades que las contratan creyeran que así no se manchan las manos utilizando a estos trabajadores de forma tan precaria como vulnerable. Incluso en Internet se pueden leer relatos que cuentan en primera persona y con particular crudeza las desagradables experiencias que muchos de los jóvenes que trabajan en estas ocupaciones han tenido, como la del alicantino Esteban Ordóñez, con el elocuente título de “El nada humanitario negocio de captar socios para ONG”. Les aconsejo que lo busquen y lo lean para darse cuenta de que estos jóvenes que con sus petos ocupan calles y plazas, personas con formación que no se resignan a vivir en un país sin empleo ni oportunidades, son víctimas de un sofisticado sistema de marketing que en nombre del humanitarismo y la solidaridad, les coloca a los pies de los caballos, al límite de la legalidad laboral, sin prácticamente derechos, pisoteando su dignidad como trabajadores.

Sigue leyendo

Tras la catástrofe

image

Tragedias como la que vive Ecuador no son nuevas. Con cierta rutina, nos hemos acostumbrado a terremotos e inundaciones, ciclones y tsunamis, hambrunas, huracanes y todo tipo de catástrofes, si bien en los últimos años su intensidad y especialmente sus dramáticas consecuencias sobre millones de personas y en decenas de países permiten que veamos con claridad cristalina cómo su impacto es mayor cuanto más pobre y miserable es el territorio que lo sufre. Éste es un matemático axioma que funciona con precisión geométrica a la hora de llevarse por delante la vida de personas y dañar regiones enteras, pero cuya aplicación no tiene nada de caprichoso, sino que es el fruto de procesos humanos deliberados cuyo resultado genera lo que podríamos llamar catástrofes de clase.

Efectivamente, cada catástrofe es un excelente indicador de la situación social y política de cada país, así como de su grado de desarrollo, pero particularmente de las condiciones de vida de los más desposeídos. Y ello coloca a los pobres ante un caprichoso privilegio, uno de los pocos que tendrán a lo largo de sus desdichadas existencias: el ser víctimas predilectas de estos siniestros, protagonistas privilegiados de cada catástrofe.

Sigue leyendo

El fracaso de los microcréditos

image

Desde que en los años 80 se pusieron en marcha, los microcréditos han sido uno de los instrumentos más conocidos y publicitados en los programas de ayuda al desarrollo en todo el mundo. Prácticamente no hay país, agencia de cooperación u ONG sin su particular programa de microcréditos, hasta el punto de convertirse en uno de los iconos de las políticas de solidaridad. Sin embargo, existe un desmoronamiento  global de los microcréditos debido a un buen número de acontecimientos que han evidenciado su fragilidad instrumental, sus elevados riesgos hacia los solicitantes, así como muchos de sus peligros como instrumento de la ayuda al desarrollo, algo poco conocido en España.

Todo ello se acompaña de una amplia batería de evaluaciones, libros e investigaciones que con sólidas evidencias empíricas coinciden en demostrar numerosos problemas en el funcionamiento de las microfinanzas e incluso el carácter fraudulento en algunos de los programas llevados a cabo, así como en algunas instituciones que han venido trabajando en su gestión, algo muy alejado de las aparentes bondades y virtudes que se difunden sobre los microcréditos.

Sigue leyendo

La Agenda 2030 contra la pobreza y las palabras huecas

SDG Conference

SDG Conference

Artículo publicado en el Diario Información de Alicante, el domingo 29 de noviembre de 2015. (Pinchar para ver enlace original)

De nuevo, 193 Estados del mundo han suscrito en las Naciones Unidas unos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para acabar con la pobreza en el mundo en el año 2030; nada nuevo, porque algo parecido ya habían suscrito en septiembre del año 2000 con los fallidos Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Una vez más, todos los gobiernos del mundo han acordado dar el 0,7% para el año 2030 en Ayuda Oficial al Desarrollo a los países empobrecidos; nada distinto de lo que ya firmaron en el año 2000 que debían de haber alcanzado en 2015 y que desde que fue acordado por la ONU en el año 1972 vienen repitiendo periódicamente.

En materia de acuerdos internacionales para el desarrollo, la comunidad internacional y las Naciones Unidas arrastran una larga historia de incumplimientos deliberados que repiten una y otra vez el mismo ritual: las mismas promesas vacías, renovadas palabras huecas, alegrías, parabienes y felicitaciones que sonrojan a cualquiera que conozca en detalle la naturaleza de lo que se anuncia a los cuatro vientos en comparación con las políticas que cada día llevan a cabo quienes han firmado los solemnes acuerdos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

Sigue leyendo