Nuestro compromiso con los problemas mundiales

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Todos los países, sus gobiernos y sociedades, hemos asumido compromisos muy importantes sobre buena parte de los desafíos globales que tiene la humanidad en estos momentos. La erradicación del hambre, la lucha contra la pobreza extrema, el cambio climático, la desigualdad profunda o la crisis mundial de desplazamientos son algunos de esos problemas sobre los que solo se podrá avanzar en su solución desde respuestas internacionales coordinadas.

Por si fuera poco, la extensión de políticas económicas regresivas, junto al auge de fuerzas autoritarias de extrema derecha han llevado a un tratamiento brutal hacia quienes viven en la privación y sobre aquellos otros que escapan de guerras o sufren persecuciones. Es por ello que no hay dudas de que, solo y únicamente mediante el acuerdo y la implicación de toda la comunidad internacional, podrán abordarse desafíos que son de carácter global, algo que habitualmente se olvida cuando se formulan muchas de las respuestas políticas de corto alcance con frecuencia se escuchan.

Recientemente se han conocido los datos globales del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la ayuda a los países pobres ofrecida por los treinta países más ricos del planeta y su grado de cumplimiento de la resolución 2626 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 1970 para dar el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) a los países en desarrollo para luchar, reducir y eliminar la pobreza en el mundo. Las cifras conocidas son desalentadoras porque subrayan que la ayuda en el mundo hacia los países empobrecidos descendió un 2,8% respecto al año 2017, llevando el esfuerzo de todos los países donantes a un escaso 0,31%, un nivel prácticamente constante en una década y muy por debajo del compromiso del 0,7% asumido hace ya casi medio siglo. Todo ello cuando los problemas globales pendientes no paran de aumentar y cuando los países occidentales suscribieron nuevamente el compromiso de alcanzar el tan gastado objetivo del 0,7% en el año 2030 a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No hace falta saber muchas matemáticas para asegurar que, una vez más, lejos de avanzarse hacia su cumplimiento, los países se alejan del mismo.

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Cifras, mentiras y silencios sobre la Ayuda al Desarrollo de España en 2015

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Coincidiendo con la designación de España como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se están presentando los presupuestos de la Ayuda Oficial al Desarrollo de España para el año 2015 dentro de los Presupuestos Generales del Estado mediante informe a la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso de los Diputados. El documento que se ha remitido a los diputados sustituye a los anteriores PACI Previsiones, siendo tan escueto como insuficiente, al contar con unas escasas 7 páginas más 2 de anexos, dando buena idea de la pobre información remitida al Parlamento.

Ahora bien, ni este documento ni las cifras contenidas en el informe están a la altura que exige un Parlamento, ni al nivel de un país donante, ni mucho menos, en línea con las responsabilidades en materia de cooperación al desarrollo que España ha suscrito ante Naciones Unidas. Pero retrata con bastante aproximación ese gigantesco cinismo político al que nos tiene acostumbrado este Gobierno del PP, haciendo lo contrario de lo que dice, también en materia de Ayuda al Desarrollo, habiendo llevado a la cooperación española a su desguace y a sus niveles más bajos de toda la historia.

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El 4 de abril de 2013, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, clausuraba en Madrid la reunión de alto nivel sobre Seguridad Alimentaria en la Casa de América, en Madrid, bajo el auspicio de Naciones Unidas. En su discurso, Rajoy señalaba su compromiso firme con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del año 2000, al tiempo que afirmaba que “la política de cooperación al desarrollo debe ser una de las políticas de Estado fundamentales”, asegurando que “la ayuda al desarrollo es una inversión de futuro”. Claro que lo que no decía era que los ODM se comprometen a alcanzar el 0,7% de Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) para el año 2015 en los países donantes, entre los que está España, mientras que el Gobierno de Rajoy ha recortado la Ayuda al Desarrollo un 45% desde que entró en 2011. Y es que desde hace tiempo, los datos e informaciones que se vienen dando sobre la cooperación española se han manipulado deliberadamente hasta desdibujar nuestro perfil como país donante.

Algo parecido viene sucediendo con todas las previsiones de gasto en Ayuda Oficial al Desarrollo por parte de España. Nunca en toda su historia como país donante un solo Gobierno ha dado cumplimiento a sus previsiones de gasto en AOD, situándolas siempre por encima de las realmente alcanzadas, algo que también viene sucediendo con el Gobierno del PP, especialistas como son en ingeniería presupuestaria y maquillaje de cifras.

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