La política migratoria de España frente al griterío

Hace tiempo que la inmigración se ha situado como uno de los temas medulares en países y sociedades de todo el mundo, impulsada por sentimientos de rechazo que son utilizados por esa amalgama reaccionaria de partidos de derecha extrema y extrema derecha que han convertido la movilidad humana y a sus protagonistas en el centro de sus odios. Sin embargo, y a pesar de lo difícil que resulta en estos tiempos realizar análisis serenos fuera de tanto griterío, resulta imprescindible conocer el impacto de prácticas y políticas que en diferentes lugares se llevan a cabo para gestionar unas migraciones que si en algo se caracterizan es por su enorme complejidad.

A lo largo de este año han surgido diferentes análisis, publicados desde prestigiosos centros de investigación, prensa internacional especializada y hasta agencias económicas de calificación que han puesto en valor el enfoque distinto que viene dando España ante las migraciones y sus resultados positivos para la economía y la sociedad. Hasta el punto de señalar que España proporciona en estos momentos algunas lecciones positivas para los países de la UE en esta materia, algo que, sin embargo, entre tanto ruido como escuchamos a diario, no llega a los medios de comunicación en nuestro país.

Prensa internacional nada complaciente en sus análisis, como The Economist, The Guardian o The New York Times han publicado a lo largo del año artículos en los que coinciden en alabar la política en materia de migraciones tan distinta que está llevando a cabo el gobierno presidido por Pedro Sánchez, contribuyendo a impulsar la economía española en un momento clave, hasta el punto de convertirse en locomotora del crecimiento de la eurozona. Pero al mismo tiempo, se está favoreciendo una mejor incorporación social, reduciendo la creación de espacios de marginación tan acusados como los que se están dando en otros países europeos, permitiendo también una favorable integración de segundas generaciones y familiares.

También el poderoso e influyente J.P. Morgan publicó hace meses un informe especializado sobre España en el que colocaba a nuestro país como mejor economía de Europa, destacando entre los éxitos el haber conseguido una mayor tasa de actividad de los inmigrantes en el mercado laboral y en sectores clave en estos momentos, especialmente en el caso de inmigrantes latinoamericanos, muchos de los cuales presentan actualmente niveles de educación más altos de los que presentaban los inmigrantes latinos antes de la pandemia. La rápida incorporación laboral de muchos de los inmigrantes que vienen a España es destacada por esta institución financiera como un factor diferencial frente a otros muchos países con políticas restrictivas, consiguiendo una participación laboral y social rápida, positiva y eficiente en la sociedad española.

El último de los institutos internacionales en publicar un elogioso informe sobre nuestra política migratoria es el prestigioso Institute of International and European Affairs (IIEA), con sede en Dublín. Con el título “El modelo migratorio de España: ¿lecciones para la UE?”, ha publicado un análisis en el que se señalan los efectos positivos que una gestión favorable sobre las migraciones puede tener en un país como España en estos momentos. Apostar por una migración laboral abierta, que facilite la incorporación al mercado de trabajo, persiguiendo con fuerza la irregularidad, estableciendo acuerdos bilaterales con países latinoamericanos, facilitando la nacionalidad así como la integración social y familiar han sido elementos diferenciales a los seguidos por numerosos países europeos. Todo ello está teniendo un notable impacto en el alto número de extranjeros cotizantes a la Seguridad Social, que han superado los 3,1 millones, así como su importante aumento como trabajadores autónomos, un 16% del total. El informe concluye señalando que “el modelo migratorio español no se limita a las políticas, sino que también refleja voluntad política e imaginación”, sobre la base de abrir vías legales, facilitar una regularización rápida y extender programas de integración.

Todo lo contrario a lo que predica nuestra extrema derecha asalvajada, que en su estrategia continuada de convertir a la inmigración y a los inmigrantes en la diana de sus odios, no deja de proponer barbaridades indignas. La última de ellas ha sido la propuesta de Vox en las Cortes Valencianas para que los centros de acogida de menores inmigrantes se saquen de las ciudades y se lleven al campo. Les faltó añadir que junto a los animales salvajes y las alimañas. Una propuesta tan increíblemente ofensiva que pone de manifiesto la maldad de algunos de los políticos que hoy en día pueblan nuestras instituciones.

En absoluto significa que como país y sociedad, las migraciones no presenten problemas y desafíos de envergadura, como en otros muchos lugares. Hay problemas de gestión muy importantes que afectan a la tramitación documental y de permisos, retrasos injustificables en las convalidaciones de títulos académicos y en la concesión de solicitudes de asilo, situaciones de pobreza y exclusión muy acusadas, graves dificultades en el acceso a la vivienda, e incluso algunas condiciones de racismo y discriminación persistentes, junto a la entrada de una xenofobia institucional en ayuntamientos y gobiernos autonómicos en los que acuerdos del PP y Vox se proyectan contra este colectivo. Pero como sociedad, lo que marca nuestra evolución es la forma de resolver positivamente los conflictos que existen en todos los planos de la convivencia humana.

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