ONG en crisis y crisis en las ONG

Decir que las ONG en España atraviesan un momento crítico puede parecer una obviedad. En un país que se desangra por sus cuatro costados, lo llamativo sería lo contrario. Sin embargo, estamos hablando de un auténtico fin de ciclo, algo que muchas ONG no son capaces de comprender, creyendo que todo se debe a   impagos de las administraciones y recorte de subvenciones. Pero esto no es así.

Es evidente que las deudas y los recortes han llevado a muchas de ellas a situaciones extremadamente delicadas, pero no más complicadas de las que viven otras muchas empresas, instituciones, proveedores, empresarios y autónomos. El problema es cuando se ha basado un modelo organizativo en la dependencia, en la subvención pura y dura, en la sumisión económica y programática. Se puede decir que el desplome de la financiación ha dificultado todo, pero muchas organizaciones se habían convertido en simples gestorías de proyectos y subvenciones, olvidando con ello la presencia social, la participación, la capacidad crítica y la independencia.

De hecho, es muy llamativa la atonía de muchas ONG en toda España precisamente cuando mayores han sido los problemas y las contestaciones sociales, hasta el punto que, salvo excepciones, su alejamiento del 15M y el movimiento de los indignados ha sido espectacular. Y frente al huracán neoliberal y de recortes que vivimos, muchas de ellas se están convirtiendo en organizaciones de pobres y de caridad, atendiendo a los damnificados por las políticas salvajes que se aplican desde los gobiernos.

Pero sin rechistar, sin criticar nada, sin molestar.

Lo que prima ahora es hacer bancos de alimentos, comedores, roperos para mantener con vivos a las víctimas de la crisis, y que al menos tengan vida para poder asistir al día siguiente a comer otra vez.

Ante lo que vivimos, no basta con alimentar a los pobres, hay que evitar que los pobres sigan creciendo en toda España y tengan, como único horizonte, la caridad, algo que numerosas ONG ni comprenden ni quieren tampoco escuchar.

La compasión por sí sola no arregla nada, mientras no se cambien las políticas, decisiones y prioridades, y esto es algo que deben entender también las ONG. Y cuanto antes lo comprendan, antes podrán situarse en este escenario novedoso, cambiante y en transformación en el que estamos.

© Carlos Gómez Gil

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4 pensamientos en “ONG en crisis y crisis en las ONG

  1. Comparto contigo el análisis del fin de ciclo de las ONGS. La pregunta que también me hago es ¿qué alternativas existen para la financiación más allá de la dependencia de las administraciones?
    Enhorabuena por tu página web! La de horas que le habrás echado…
    Abrazos
    Ramón

  2. Carlos, en muchas cuestiones comparto tu visión de la cooperación para el desarrollo, pero me parece bastante atrevido hablar de cosas que se desconocen, las ONGD no somos un grupo homogéneo y generalizar, como siempre, induce al error. Por una parte, la visión de la cooperación como algo “asistencialista” hace mucho tiempo que desde la ONGD lo hemos cambiado, apostamos por una eficacia del desarrollo y no por una eficiacia de la ayuda, hablamos de sujetos de transformación y no de población beneficiaria, pensamos en justicia social y ecológica mundial y no en ayuda al desarrollo. Por otra parte, el papel de lobby e incidencia, si que se viene realizando, no tienes mas que echar un vistazo a la web de la CVONGD, no se trata de una falta de apropiación de la política pública (que en algunas ocasiones puede que sí), sino más bien de una falta de voluntad política para esta apropiación.
    Desde la CVONGD nuestra notas de prensa, nuestras acciones reivindicativas, nuestros esfuerzos por colaborar en la construcción de la política pública de cooperación son constantes (Planes Directores, Pactos contra la Pobreza, convocatorias de subvenciones, particpación en el Consejo Valenciano de Cooperación, evaluaciones,…), el problema es que no interesa nuestra visión, resulta mucho más ventajoso silenciarnos y descalificarnos como agentes independientes de desarrollo, la pena es que esto también se refleje en el ámbito universitario.
    Otra pregunta, cual ha sido el papel de la Universidad en el cuestionamiento a la actual política de cooperación? que impacto han tenido sus programas de cooperación? generalizamos también en esto?
    Un afectuoso saludo
    Cristina Ramón

  3. Carlos:

    Comparto plenamente la idea básica de la entrada. Es más, creo que hacen falta muchas entradas sobre este tema, hacen falta espacios para discutir abiertamente sobre la crisis de modelo y superar ya la idea de “lo coyuntural”, para analizar con rigor qué sucedió y proponer las manidas pero tan necesarias alternativas.

    No sé qué porcentaje de explicación de este colapso del sector reside en la anterior arquitectura de la cooperación, pero sin duda es una parte, y es importante. Y en ese sentido, coincido contigo en que parece muy clara para todos/as la influencia que ha tenido “el contexto general” (la crisis/estafa mundial), pero la responsabilidad de los actores en los engranajes de la ayuda o se obvia, o se trata como menor, o incluso sirve como arma arrojadiza de unos y otros, buscando culpables (y casualmente, el culpable suele ser el/a otro/a)

    Cristina:

    Respecto a tus comentarios, yo personalmente hago otra lectura del post. No veo generalizaciones tan radicales como las que entiendo que planteas (de hecho creo que el texto es cuidadoso en no decir “todas las ONG” ni “todo el sector”, ni nada parecido). Tampco pretendamos que en cada entrada de un blog se sintetice la verdad del Universo. Por experiencia (ya llevo unos añitos escribiendo un blog), la dinámica de los blogs requiere de agilidad, cada entrada no puede ser un ensayo. Siendo justos con el trabajo de Carlos a lo largo de estos años, me parece evidente que él es exactamente el tipo de académico que falta en nuestras Universidades, y que ha sido y sigue siendo crítico con quien ha hecho falta serlo. Por cierto, bastante más (mucho más, diría yo) con la gestión de las administraciones a todos los niveles del Estado, así como con el sector privado más rancio y que más daño los objetivos de justicia social que la cooperación pretende.

    Yo también soy de la opinión de que, lamentablemente, son pocas las organizaciones que están haciendo un análisis con altura de miras sobre el colapso, y muchas menos las que lo están compartiendo puertas afuera. Como también creo que mucho de lo que comentas sobre el cambio de paradigma se ha quedado más en lo discursivo que en la praxis. No niego, ni mucho menos, el incremento de iniciativas que las coordinadoras (la valenciana también) han venido poniendo en marcha los últimos años. Es una evidencia, no es discutible. Lo que quizá no hemos entrado demasiado a valorar son los resultados. No es tarea fácil. ¿Estaríamos mucho peor todavía si no se hubiera hecho ningún trabajo de denuncia? Yo tiendo a pensar que sí, pero no veo fácil ni decir cuánto y si todo ese esfuerzo ha valido la pena. Volviendo al tema original, quizá no es un problema de desempeño, es un problema de diseño, de modelo. Quizá no hay apenas resultados porque no se podía hacer mejor con las reglas de juego que teníamos.

    Coincido contigo en que también el ámbito universitario debería (al menos en conciencia) hacer una reflexión sobre el papel que ha jugado y sobre cuál quiere/debe jugar. Viéndolo desde dentro, te aseguro que lo tengo más que claro y seguramente tenga bastantes malos ejemplos que compartirte. Sin embargo, usando tu mismo argumento sobre el peligro de la generalización, creo que precisamente Carlos no representa ni la opinión ni la actitud de la “corriente institucional dominante” en las universidades del Pais Valencià. Más bien lo contrario. Y sí, hemos sido en muchos casos muy poco leales a nuestra función social, hemos caido en el clientelismo más barato, hemos sido muy inconscientes con lo que hacíamos (no hay más que hacer un pequeño balance del aporte de las universidades en materia de formación en el sector, por ejemplo). Y también hemos pecado (y estamos pecando todavía) de falta de autocrítica. Las consecuencias no hay más que verlas, y como muestra un botón: nos quedan dos telediarios de los Másters de Cooperación. Y si no, al tiempo.

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