Gentrificación y cambios urbanos: el caso de Alicante

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El fenómeno de la gentrificación viene ocupando debates, análisis y reflexiones desde hace tiempo en todos aquellos preocupados por las ciudades.

El concepto de gentrificación surge en el año 1963 de la mano de la socióloga Ruth Glass, en un estudio sobre las transformaciones socioespaciales que experimentaban algunos barrios londinenses. Por vez primera, empleó en esta investigación el término al hablar de “gentry”, la pequeña nobleza rural británica que se trasladaba al centro de Londres, desplazando así a los habitantes tradicionales de clase obrera, al tiempo que rehabilitaban los edificios y viviendas degradadas que éstos ocupaban anteriormente. Desde entonces, la gentrificación se utiliza para definir los procesos urbanos mediante los cuales se produce un reemplazo progresivo de la población original de un barrio o zona céntrica deteriorada y abandonada, ocupada por población de bajo poder adquisitivo, que es sustituida por otra con mayores recursos tras la revalorización de la zona mediante la rehabilitación de las viviendas y la recualificación de los barrios, generalmente por medio de procesos especulativos.

Numerosas ciudades en todo el mundo han vivido este fenómeno, en mayor o menor medida, planteando debates de un enorme calado en torno al derecho a la ciudad y la progresiva “elitización” de los espacios más cualificados de sus barrios céntricos, junto a la desposesión urbana de las clases populares, como han hecho los geógrafos Neil Smith y David Harvey o el sociólogo Jean-Pierre Garnier. Desde Lower East Side (Nueva York), a Kreuzberg (Berlín), pasando por Belleville (París) o Southwark (Londres), sin olvidar barrios en España como Chueca (Madrid), Ruzafa (Valencia), La Magdalena (Zaragoza), San Francisco (Bilbao) y el Raval (Barcelona), son numerosos los ejemplos de espacios en todo el mundo que han vivido este fenómeno y padecen sus dañinos efectos, con visiones enfrentadas, entre los que celebran el renacer de barrios degradados y revalorizados, frente a los que lamentan la expulsión de los habitantes más pobres de las zonas más cualificadas de las ciudades junto a la desaparición de comercios y espacios tradicionales. Surgen así nuevos espacios estandarizados, plagados de negocios franquiciados y tiendas elitistas para sus nuevos pobladores, de manera que la aparente “regeneración urbana” para cambiar espacios acaba sustituyendo a las personas que allí vivían.

Un magnífico libro se sumó recientemente al debate, estudiando el impacto de este fenómeno desde una perspectiva sugerente y con referencias a algunos de los barrios que en todo el mundo han vivido este proceso. Con el llamativo título de “First we take Manhattan, se vende ciudad. La destrucción creativa de las ciudades” (Los libros de La Catarata, 2016), sus autores, el sociólogo Daniel Sorando y el urbanista Álvaro Ardura analizan los motivos por los que numerosos centros urbanos en diferentes ciudades del mundo han cambiado inexorablemente, examinando los fenómenos de resistencia a la gentrificación que han surgido en distintos continentes, tanto a nivel social, como desde las instituciones y gobiernos locales. Sociólogos y urbanistas suelen hacer magníficos equipos a la hora de comprender la ciudad y ofrecer respuestas para mejorarla.

En ocasiones, surge la pregunta de si Alicante ha sufrido en alguno de sus barrios, de una u otra manera, procesos de gentrificación que con tanta intensidad se han vivido en otras ciudades. Sin embargo, la capital de la provincia no ha vivido este fenómeno, aunque sí otros que también han tenido una importante repercusión sobre la población y los espacios urbanos de nuestros barrios, que tanto en artículos en este diario como en diferentes informes he analizado con detalle.

Ahora bien, hay otros procesos urbanos silenciosos, lentos y devastadores a los que no se presta atención hasta que sus nocivos efectos son irreversibles, como la adquisición de grandes bolsas de viviendas en los centros de las ciudades por parte de fondos especulativos y de inversión, en algunos casos para convertirlos en apartamentos turísticos. Para valorar la importancia del problema, en Zaragoza un solo propietario tiene a su nombre tantas viviendas en el centro histórico como el propio Ayuntamiento.

La turistificación que vive el centro de Alicante sí que está generando dinámicas muy peligrosas que no están siendo convenientemente analizadas y sobre las que el propio Ayuntamiento ni siquiera ha prestado atención. Numerosos comercios tradicionales del centro estarían viviendo un cierto proceso de “gentrificación comercial”, desplazados por franquicias y establecimientos de hostelería, que está transformando la oferta comercial y de servicios para sus habitantes. Al mismo tiempo, el aumento creciente de alojamientos turísticos en inmobiliarias y a través de las nuevas plataformas tecnológicas de alquiler en Internet, procedentes de viviendas y pisos en la ciudad, está teniendo también un impacto extraordinario y muy acelerado sobre todo el centro de Alicante al provocar cambios en los residentes y en los usos de los espacios, sin que siquiera estemos tratando de conocer su evolución. Esperemos que cuando queramos hacerlo no sea demasiado tarde

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2 pensamientos en “Gentrificación y cambios urbanos: el caso de Alicante

  1. Hola Carlos, gracias por el articulo, como casi siempre, totalmente de acuerdo. En relación sobre todo al último punto que citas, el de la turistificación, hay una evidencia de la que se habla poco, por lo menos en el caso de España en relación a este fenómeno en los últimos años, y que yo creo merece una constatación o análisis más profundo, y es de la conexión de la oferta low cost de estos servicios para los turistas, unido a la mano de obra precaria contratada por el sector, principalmente hostelería, y que permite no solo ofrecer esos servicios low cost de los que hablo sino sobre todo aumentar los beneficios del empresario a costa de la precariedad del trabajador, normalmente estudiantes o titulados universitarios que no tienen nada mejor que llevarse a la boca. Es una consecuencia mas de la política del PP (no se si con antecedentes similares en otros países), epxertos en matar varios pajaros de un tiro: bajan las cifras del paro, presentar buenas cifras en el sector turistico en españa y colgarse la medalla de la recuperación económica y ya de paso, hacerles el trabajo sucio a sus amos, que también son los amos del capital. Todo ello, nos lleva, me temo a transformar los barrios, las ciudades, en autenticos parques temáticos al alire libre. Saludos.

    • Hola, Eduardo.
      Te agradezco mucho tu correo y tu interés por mi artículo. Tienes razón, esta entrada es breve, en extensión y formato, y es evidente que dejo muchos temas sin tratar adecuadamente. El que señalas, de la turistificación es uno de ellos, y Bien importante. Comparto todo lo que dices y expones sobre ello y en particular, la necesida de analizar y diagnosticar su impacto devastador y muy acelerado en nuestras ciudades.
      A propósito de lo que mencionas, acabo de leer un artículo que te recomiendo, que analiza bien el papel del turismo en el capitalismo contemporáneo y sus impactos de explotación de clase, te lo recomiendo:
      “El turismo como factor de desarrollo en el capitalismo del siglo XXI: impactos sociales y ambientales”, Moisés Hidalgo, Revista de Responsabilidad Social de la Empresa, 2018, nº 28.”
      Un abrazo

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