La Plaza de Balmis como metáfora de Alicante

BalmisAntesLa plaza del Doctor Balmis, en Alicante, antes de ser demolida.

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La nueva plaza del Doctor Balmis, tras su reforma.

La reforma de la plaza del Doctor Balmis, recientemente inaugurada, ejemplifica bien a las claras cómo es Alicante y cómo vienen haciéndose las cosas en esta castigada ciudad. Lejos de haber aprendido de las muchas lecciones que esta disparatada crisis nos viene enseñando con un elevado coste social y económico, el Ayuntamiento demuestra, una vez más, que sus políticas sobre la ciudad carecen de una planificación y reflexión urbanística y democrática, guiándose exclusivamente por el capricho, el amiguismo y el derroche injustificado, precisamente cuando las arcas municipales atraviesan una situación excepcionalmente crítica, encontrándose intervenido el Ayuntamiento por el Ministerio de Hacienda.

Se acaba de inaugurar la reforma de la plaza del Doctor Balmis, en el centro de Alicante, una obra injustificada que generó polémica cuando fue anunciada, en su tramitación y ahora, en su apertura al público, hasta el punto que quienes nos opusimos públicamente al proyecto podemos afirmar que estamos ante la crónica de una polémica anunciada. Juzguen ustedes mismos el resultado con las imágenes de cómo era la plaza derribada y lo que es ahora.

El centro de Alicante es el escenario de un profundo abandono que ha desembocado en un deterioro, urbano y social. Es cierto que el Ayuntamiento está intentando revitalizar la zona, pero sin un plan integral coherente, sin una visión estratégica sobre el centro de la ciudad y sin acabar de entender bien lo que ocurre en la ciudad y sus gentes. Abre al público calles que años después vuelve a peatonalizar. Establece moratorias sobre unos negocios mientras que se inhibe en la extensión ilimitada de otros que alteran la vida de los vecinos. Coloca setas alucinógenas de cartón piedra, sin duda llamativas, mientras que es incapaz de cuidar y proteger árboles monumentales protegidos. De manera que todo el centro parece más un laboratorio de ensayos a golpe de ocurrencias, que una zona central de la ciudad necesitada de una visión global que posibilite la regeneración urbana, la cohesión social y la puesta en valor de sus potencialidades, que las tiene, a pesar del acusado deterioro de algunas de sus zonas. Basta con recorrer calles como Barón de Finestrat o Valverde, con edificios apuntalados al borde del derrumbe, antiguas wisquerías y clubs de alterne cerrados, locales abandonados y malolientes, que han sido históricamente espacio de marginación, de prostitución y camellos. Es algo común a otras muchas ciudades en las mismas condiciones, existiendo ya experiencias contratadas de rehabilitación exitosas.

En uno de esos espacios del centro se encuentra la plaza del Doctor Balmis, una plaza pequeña, recoleta, con mucha personalidad y sumamente hermosa, flanqueada por edificios históricos y locales, en su mayoría cerrados y deteriorados. Sin embargo esta plaza mantenía un particular atractivo, teniendo árboles frondosos y una enorme bancada perimetral de estilo modernista y azulejos coloridos, que recordaba obras de Gaudí. Toda la plaza estaba en un estado de conservación excepcionalmente bueno, para estar en el centro, si bien no era muy transitada, siendo frecuentada por pacíficas prostitutas, habitualmente mayores, que ejercen su trabajo en la zona desde hace tiempo. Curiosamente, se veían numerosos turistas haciendo fotos del lugar, como si ellos apreciaran lo que los alicantinos no valoraban. Confieso que desde que conocí la plaza era uno de mis lugares favoritos a los que siempre llevaba a quien enseñaba la ciudad. Incluso cuando algún fotógrafo de prensa quería hacerme fotografías le pedía que las hiciéramos en este lugar, para mí, absolutamente encantador.

Sin embargo, la sorpresa surge cuando en 2013 el Ayuntamiento anuncia por sorpresa la inminente reforma completa de la plaza, para la que destinaría 100.000 euros. Todo ello dejó perplejas a numerosas personas, entre las que me encontraba. Primero, por la belleza de la plaza; en segundo lugar, porque era una de las que estaba en mejor estado de conservación; sin olvidar las razones aducidas por el ayuntamiento para la reforma, como eran eliminar a las prostitutas y “regenerar” el espacio. Pero también llamaba la atención que ello se hiciera cuando la ciudad tienen tantas y tantas necesidades esenciales que no pueden ser atendidas por falta de dinero, con una situación financiera en quiebra técnica y con sus presupuestos intervenidos, cuando los niveles de pobreza, desempleo, exclusión y desigualdad son gigantescos, muy por encima de los de la propia Comunidad Valenciana, que superan a los que hay en el conjunto de España. A partir de aquí, se desata la irracionalidad municipal, desencadenándose un proceso que ejemplifica bien a las claras cómo se vienen tomando decisiones fundamentales sobre la ciudad, una auténtica metáfora de lo que ha sido y desgraciadamente sigue siendo Alicante, y que explica muchos de sus males.

Un proceso enloquecido:

Veamos por tanto la secuencia de unos hechos que hablan por sí mismos.

En el año 2007 el ayuntamiento y los comerciantes a través de su entonces Alcalde y actualmente procesado por corrupción, Díaz Alperi, junto al Presidente de la Asociación de Comerciantes, Pedro de Gea, anuncian que la reforma de la plaza del Doctor Balmis sería la primera actuación sobre el centro. El rechazo vecinal aparca la idea, que es de nuevo retomada en el año 2013, anunciando el Ayuntamiento su inminente reforma, con un gasto cercano a los 100.000 euros.

De inmediato empieza a extenderse el rechazo sobre la actuación en la ciudad, redes sociales y partidos de la oposición, IU y PSOE. Tanto en Twitter como en Facebook comienza a difundirse la oposición de numerosos ciudadanos a la reforma, creándose por vez primera en Change.org una recogida de firmas pidiendo al ayuntamiento la conservación de la plaza, que reúne 1.240 peticiones. Al mismo tiempo, Izquierda Unida y el Partido Socialista presentan diferentes alegaciones contra la reforma ante el pleno del ayuntamiento, que la mayoría absoluta del PP echa por tierra. Los medios de comunicación empiezan a hacerse eco del rechazo vecinal a la reforma, pero el Ayuntamiento alega que con ello va a regenerar la plaza, contando con el apoyo y el respaldo de asociaciones vecinales del centro, cercanas por cierto al Partido Popular. Por supuesto que el proyecto no es de licitación pública, adjudicándolo el Ayuntamiento a empresas cercanas.

Tras unas obras accidentadas, al aparecer un antiguo refugio de la Guerra Civil, finalmente la reforma finaliza y se abre en abril de nuevo la plaza al público, mostrándose la nueva imagen de la polémica plaza remodelada. Pero la polémica, lejos de calmarse, arrecia. Por un lado, la obra muestra una plaza gris, anodina, sin vida, en la que se aprecia con claridad el deterioro de algunos edificios que la rodean. Pero por si fuera poco, sin pudor alguno, ahora, los mismos vecinos que apoyaron la reforma critican con dureza el resultado de la obra, afirmando que no les gusta. Tal y como lo contamos, un auténtico disparate. Para que el sabor no sea tan amargo, al menos, se ha aprovechado para colocar un busto en homenaje al Doctor Balmis, venerado en todo el mundo por haber contribuído a la erradicación de la viruela y a quien la ciudad ha ignorado hasta la fecha.

La pérdida de un espacio con personalidad

Alicante ha perdido para siempre un espacio recoleto y con personalidad, dotándose de una nueva intervención urbana triste y sin identidad, que si la polémica se mantiene, deberá de ser nuevamente reformada dentro de poco. La plaza como tal es una pieza aislada en medio de cochambre y abandono, que lejos de contribuir a reducir las desigualdades en la zona, las mantendrá. Y el centro de Alicante tendrá un nuevo espacio para la polémica que ha sido fabricado al margen de los mecanismos de participación social y de comprensión de un urbanismo dialogante.

Así se han venido derribando plazas, edificios y monumentos, en una ciudad que sangra por sus cuatro costados. Ni la crisis, ni la burbuja especulativa, ni la falta de recursos, ni el ladrillazo tan dañino en Alicante parecen haber hecho mella en un Gobierno municipal del PP que sigue tomando decisiones de la misma forma y con los mismos procedimientos e intereses que antes de la crisis.

Las goteras abiertas por una reforma innecesaria

Son muchas las goteras que una simple reforma deja a la luz. Un Partido Popular prisionero de toda esa especulación urbanística que alimentó. Un ayuntamiento que sigue sin comprender qué es una ciudad. Un supuesto movimiento vecinal que no es tal, y que es una simple coartada de los intereses del PP. La ausencia de mecanismos de participación democráticos sobre la ciudad. Una ciudadanía pasiva que ha dejado, una vez más, que se arrase un espacio urbano dotado de personalidad. El derroche económico injustificado. El abandono sobre tantos otros lugares más necesitados de atención. Y una ciudad donde avanza imparable la pobreza y el abandono, sin recursos ni programas, mientras ve cómo siempre hay dinero para lo mismo, para el cemento, las obras y los contratistas.

Pero me pregunto si estaremos a tiempo de parar tanta locura, tanto daño. Si la oposición comprenderá verdaderamente todo ello, impidiendo que se vuelva a cometer contra la ciudad tanto daño. Si no habrá personas que sean capaces de situar a Alicante, una ciudad con tantas potencialidades, donde realmente puede estar poniendo un poco de cariño, conocimiento y trabajo por el bien común. Y sobre todo, si los ciudadanos, todos nosotros, seremos capaces de darnos cuenta de nuestra responsabilidad.

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3 pensamientos en “La Plaza de Balmis como metáfora de Alicante

  1. lo de la plaza dr.Balmis es un disparate,ahora mismo es un sitio muy feo,y el ayuntamiento puede estar seguro de que se ha cargado intgralmente el centro de una ciudad y si quieren quitar la prostitucion primero deben de quitar los clientes de las prostitutas ..es escandalozo lo que han hecho y los que han hecho el proyecto y los que lo han financiado deberian de hacer la evolucion de Darwin porque se ve que no la han hecho.En fin donde no hay no se puede sacar.No hay peor cosa que ignorantes con poder !

  2. Pingback: Propuesta segundo reportaje (Miriam Solana Carrillo) | Reporterismo de Investigación

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