Cuando Caja Madrid ponía anuncios en árabe para captar inmigrantes

Caja Madrid

La velocidad de los cambios que vivimos y su profundidad, nos lleva a olvidar con frecuencia qué han hecho personas e instituciones con responsabilidad en la crisis que atravesamos y sobre muchas de las decisiones que se vienen adoptando de espaldas a la sociedad. Cuando bancos y cajas promueven desahucios que se han cebado sobre colectivos vulnerables y grupos sociales desfavorecidos, como los inmigrantes, olvidamos que la estrategia de negocio de estas entidades se cimentó, hasta hace pocos años, en extender productos financieros como las hipotecas, precisamente entre quienes ahora están siendo desahuciados de sus casas. De hecho, un porcentaje importante de los negocios y beneficios de bancos y cajas procedía de los mismos inmigrantes a los que trataban de captar como clientes sin miramiento alguno.

A la caza del inmigrante

En los años de crecimiento de nuestra economía y de expansión de la burbuja inmobiliaria, bancos y especialmente cajas de ahorros basaron sus estrategias de crecimiento en grupos emergentes, entre los que destacaban los inmigrantes. Los mismos inmigrantes que trabajaban en sectores básicos de la economía española, se convirtieron rápidamente en apetecibles objetivos para extender sobre ellos la bancarización y venderles todo tipo de productos financieros, desde hipotecas a seguros de vida, pasando por tarjetas de crédito, envíos de remesas y domiciliaciones de nómina.

Curiosamente, aquellas entidades que fueron más cautas a la hora de extender su fiebre de negocio sobre los inmigrantes son las que ahora presentan una situación más saneada, mientras que por el contrario, las que cimentaron su loca expansión sobre los inmigrantes se encuentran entre las entidades con mayores problemas, mayor déficit y mayores casos de corrupción, entre las que sobresalen las extintas Caja Madrid y CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo), ahora integradas en Bankia y en Banco Sabadell respectivamente. De hecho, los inmigrantes preferían mayoritariamente las cajas frente a los bancos, con un 77% de preferencias en el primer caso, frente a un 23% en el segundo para datos del año 2008, según estudios de Funcas. El grado de penetración de las cajas de ahorro sobre los inmigrantes alcanzó tal extensión que casi el 50% de todos los inmigrantes eran clientes de dos grandes cajas, como La Caixa y Caja Madrid en 2007. De hecho, Caja Madrid tenía en ese mismo año un 24% de inmigrantes entre la totalidad de sus clientes, mientras que la CAM declaraba en el mismo año que el 35% de sus beneficios procedían de su línea de negocio relacionada con inmigrantes. Eran años en los que se trataba de cazar a lazo a los propios inmigrantes mediante regalos y ofertas que en realidad encubrían el intento de colocar viviendas e hipotecas que condenaban de por vida a muchos de ellos, como ahora vemos. Buena parte de esas hipotecas tenían intereses y cláusulas claramente abusivas que ni siquiera eran explicadas a los inmigrantes en las notarías especiales donde estaban a suscribir esos contratos, y donde se les obligaba con frecuencia incluso a pagar en metálico y por debajo de los precios de escritura sus viviendas.

Inserción de anuncios en árabe

Y a medida que estas entidades financieras extendían sus negocios hacia los inmigrantes que se encontraban entre nosotros, muchos de sus dirigentes, a través de grupos empresariales como Funcas, CEOE, Círculo de Empresarios o la Asociación Española de la Banca, nos alertaban de todo tipo de peligros procedentes de los inmigrantes, pidiendo medidas de expulsión, de criminalización o de irregularidad sobre ellos. Una doble moral a la que ya nos tienen acostumbrados, pero que ahora, con el paso del tiempo, vemos con toda su intensidad.

El ansia por captar clientes inmigrantes por entidades como Caja Madrid era de tal naturaleza que llegaron a insertar anuncios en la prensa diaria en árabe, con una imagen de un inmigrante, tratando así de vender sus servicios e intentando obtener la atención y aceptación de comunidades de inmigrantes. No importa que años después, cuando llegó la crisis, esa misma caja, y otras como la CAM, hayan desahuciado sin piedad a muchos de esos mismos clientes inmigrantes que trataron de captar con tanto empeño.

Intentando hipotecar a familiares de inmigrantes en sus países de origen

No se han facilitado cifras de las inmigrantes afectados por los desahucios tan dramáticos que se vienen produciendo en España, pero mis estimaciones me llevan a sostener que alrededor del 40% de todos los embargos que se han producido en España han sido a inmigrantes, una cifra que en el caso de Caja Madrid (Bankia) y la CAM (Sabadell) puede elevarse hasta el 50%.

Desde luego que todo embargo supone un auténtica drama humano y personal para las familias que lo sufren, pero en el caso de los inmigrantes, que han tenido que luchar durante años por lograr salir de la irregularidad, obtener papeles, conseguir trabajo, reagrupar a sus familias desde sus países de origen, luchar contra discriminaciones, conseguir vencer rechazos para que les vendan una vivienda y les concedan una hipoteca, mantener su empleo y poder tramitar la renovación de sus permisos, encontrarse con que tienen que volverse a sus países sin absolutamente nada de nada, llegando incluso las entidades que se han quedado con sus casas a reclamarles y querer hipotecar los precarios bienes de sus familiares en los países donde viven, supone algo de una dimensión tan extrema, que sorprende lo poco que se ha hablado de ello.

Demasiadas deudas pendientes

Son muchas las responsabilidades económicas, sociales y penales que están pendientes de exigirse a los muchos sinvergüenzas que durante años estuvieron al frente de estas entidades financieras. Y a la vista de las maniobras judiciales y políticas que estamos viendo, muchos pensamos en la impunidad total con la que se les tratará. Sin embargo, entre las deudas pendientes están también el engaño, el dolor y el enorme sufrimiento que de forma deliberada han causado a tantos inmigrantes de los que deliberadamente trataron de aprovecharse. Pero si ni siquiera se les obliga a hacer frente a las deudas económicas, difícilmente lo van a hacer con las morales.

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3 pensamientos en “Cuando Caja Madrid ponía anuncios en árabe para captar inmigrantes

  1. Pingback: Cuando Caja Madrid ponía anuncios en árabe para captar inmigrantes y luego engañarles

  2. Para complementar tu entrada sobre el tema, Carlos: Caja Madrid, consciente de la importancia del ahorro de los inmigrantes, y también de que un marroquí es capaz de cruzarse toda una ciudad para que le atienda en el banco alguien en quien confía, captó a jóvenes marroquíes directamente en su país, entre 15 y 20, con un perfil parecido: carrera universitaria (dos en algunos casos), dominando varios idiomas (francés, español, árabe, bereber), y les dió una beca para estudiar en la Universidad Francisco de Vitoria todo lo que les hacía falta saber para convertirse en empleados de la Caja. En unos meses, los colocaron en oficinas estratégicamente situadas en zonas de asentamiento inmigrante, con el objetivo de atender exclusivamente a sus paisanos. Bueno, más adelante el proceso se desvirtuó, acabaron atendiendo a todo el mundo e incluso viéndose desplazados a oficinas “normales”, sin gran peso de inmigración, varios de ellos se marcharon por diferentes motivos (obviamente, eran hijos de la burguesía marroquí, con una formación muy superior a sus compañeros españoles en las sucursales), y lo que queda es simbólico en número y fuera ya del proyecto inicial. Sin embargo, quiero destacar que no se trataba de un plan maquiavélico para “engañar mejor” a los inmigrantes, sino una buena idea, muy correcta desde el punto de vista comercial y de atención a clientes, bien gestionada al principio y pésimamente en su desarrollo final. En la historia de la muerte de Caja Madrid hay mucho más de ambición, estulticia e ineptitud que de planificación para la estafa. Pero esta es otra historia.

    • Agradezco tu comentario, de un gran interés.
      No he querido meterme en este jardín, pero para decirlo todo, este grupo de inmigrantes contratados para captar y atender a inmigrantes, especialmente magrebíes cobraban por debajo de otros compañeros que hacían el mismo trabajo en el mismo horario y con la misma categoría profesional, por lo que Caja MAdrid les aplicó una discriminación salarial de libro por motivos xenófobos. También seria bueno explicar cómo y cuando se despidió a todo este grupo de personas cuando ya no fueron útiles.

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