El debate inacabado de las ONG

A raíz de un post que colgué hace meses, “ONG en crisis y crisis de las ONG”, se generaron comentarios de diferente naturaleza, pero algunos de ellos de una destacada relevancia. Cada comentario tiene mi agradecimiento expreso, surgiendo de personas con experiencia y trayectoria contrastada.

Este post, que partía de una columna mía en la Cadena Ser, apuntaba de forma telegráfica algunas dinámicas muy relevantes que actualmente se están dando y que pasan desapercibidas en la sociedad, pero que exigirían mucho más espacio y profundidad de lo que refleja el comentario. No se puede decir que no haya dedicado tiempo y esfuerzo a analizar de una manera singular el fenómeno de las ONG en las sociedades contemporáneas, una línea de investigación vigorosa a la que he dedicado años de estudio, que concluyó con mi Tesis Doctoral y que ha cristalizado en numerosos libros, estudios, artículos y ponencias universitarias, alimentando numerosos trabajos de forma continuada. Por ello, las ideas contenidas en el post tienen que entenderse como reflexiones breves y contundentes, que en otros medios he tenido la oportunidad de analizar y profundizar.

Pero la riqueza de los comentarios que este post ha alimentado me plantea la posibilidad de destacarlos, especialmente dos de ellos, para poder contraponer dos visiones complementarias sobre un debate inacabado que seguirá generando otras muchas reflexiones en este Weblog.

Cristina Ramón en 31 de octubre de 2012 en 12:49 dijo:

Carlos, en muchas cuestiones comparto tu visión de la cooperación para el desarrollo, pero me parece bastante atrevido hablar de cosas que se desconocen, las ONGD no somos un grupo homogéneo y generalizar, como siempre, induce al error. Por una parte, la visión de la cooperación como algo “asistencialista” hace mucho tiempo que desde la ONGD lo hemos cambiado, apostamos por una eficacia del desarrollo y no por una eficiacia de la ayuda, hablamos de sujetos de transformación y no de población beneficiaria, pensamos en justicia social y ecológica mundial y no en ayuda al desarrollo. Por otra parte, el papel de lobby e incidencia, si que se viene realizando, no tienes mas que echar un vistazo a la web de la CVONGD, no se trata de una falta de apropiación de la política pública (que en algunas ocasiones puede que sí), sino más bien de una falta de voluntad política para esta apropiación.
Desde la CVONGD nuestra notas de prensa, nuestras acciones reivindicativas, nuestros esfuerzos por colaborar en la construcción de la política pública de cooperación son constantes (Planes Directores, Pactos contra la Pobreza, convocatorias de subvenciones, particpación en el Consejo Valenciano de Cooperación, evaluaciones,…), el problema es que no interesa nuestra visión, resulta mucho más ventajoso silenciarnos y descalificarnos como agentes independientes de desarrollo, la pena es que esto también se refleje en el ámbito universitario.
Otra pregunta, cual ha sido el papel de la Universidad en el cuestionamiento a la actual política de cooperación? que impacto han tenido sus programas de cooperación? generalizamos también en esto?


Un afectuoso saludo

Cristina Ramón

rafamonty en 31 de octubre de 2012 en 19:27 dijo:

Editar

Carlos:

Comparto plenamente la idea básica de la entrada. Es más, creo que hacen falta muchas entradas sobre este tema, hacen falta espacios para discutir abiertamente sobre la crisis de modelo y superar ya la idea de “lo coyuntural”, para analizar con rigor qué sucedió y proponer las manidas pero tan necesarias alternativas.

No sé qué porcentaje de explicación de este colapso del sector reside en la anterior arquitectura de la cooperación, pero sin duda es una parte, y es importante. Y en ese sentido, coincido contigo en que parece muy clara para todos/as la influencia que ha tenido “el contexto general” (la crisis/estafa mundial), pero la responsabilidad de los actores en los engranajes de la ayuda o se obvia, o se trata como menor, o incluso sirve como arma arrojadiza de unos y otros, buscando culpables (y casualmente, el culpable suele ser el/a otro/a)

Cristina:

Respecto a tus comentarios, yo personalmente hago otra lectura del post. No veo generalizaciones tan radicales como las que entiendo que planteas (de hecho creo que el texto es cuidadoso en no decir “todas las ONG” ni “todo el sector”, ni nada parecido). Tampco pretendamos que en cada entrada de un blog se sintetice la verdad del Universo. Por experiencia (ya llevo unos añitos escribiendo un blog), la dinámica de los blogs requiere de agilidad, cada entrada no puede ser un ensayo. Siendo justos con el trabajo de Carlos a lo largo de estos años, me parece evidente que él es exactamente el tipo de académico que falta en nuestras Universidades, y que ha sido y sigue siendo crítico con quien ha hecho falta serlo. Por cierto, bastante más (mucho más, diría yo) con la gestión de las administraciones a todos los niveles del Estado, así como con el sector privado más rancio y que más daño los objetivos de justicia social que la cooperación pretende.

Yo también soy de la opinión de que, lamentablemente, son pocas las organizaciones que están haciendo un análisis con altura de miras sobre el colapso, y muchas menos las que lo están compartiendo puertas afuera. Como también creo que mucho de lo que comentas sobre el cambio de paradigma se ha quedado más en lo discursivo que en la praxis. No niego, ni mucho menos, el incremento de iniciativas que las coordinadoras (la valenciana también) han venido poniendo en marcha los últimos años. Es una evidencia, no es discutible. Lo que quizá no hemos entrado demasiado a valorar son los resultados. No es tarea fácil. ¿Estaríamos mucho peor todavía si no se hubiera hecho ningún trabajo de denuncia? Yo tiendo a pensar que sí, pero no veo fácil ni decir cuánto y si todo ese esfuerzo ha valido la pena. Volviendo al tema original, quizá no es un problema de desempeño, es un problema de diseño, de modelo. Quizá no hay apenas resultados porque no se podía hacer mejor con las reglas de juego que teníamos.

Coincido contigo en que también el ámbito universitario debería (al menos en conciencia) hacer una reflexión sobre el papel que ha jugado y sobre cuál quiere/debe jugar. Viéndolo desde dentro, te aseguro que lo tengo más que claro y seguramente tenga bastantes malos ejemplos que compartirte. Sin embargo, usando tu mismo argumento sobre el peligro de la generalización, creo que precisamente Carlos no representa ni la opinión ni la actitud de la “corriente institucional dominante” en las universidades del Pais Valencià. Más bien lo contrario. Y sí, hemos sido en muchos casos muy poco leales a nuestra función social, hemos caido en el clientelismo más barato, hemos sido muy inconscientes con lo que hacíamos (no hay más que hacer un pequeño balance del aporte de las universidades en materia de formación en el sector, por ejemplo). Y también hemos pecado (y estamos pecando todavía) de falta de autocrítica. Las consecuencias no hay más que verlas, y como muestra un botón: nos quedan dos telediarios de los Másters de Cooperación. Y si no, al tiempo.

Rafael Monterde

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