La crisis reconfigura en profundidad la inmigración en Alicante

Retorno Inmigrantes

Dominados como estamos por el discurso económico, olvidamos con frecuencia la relevancia de procesos muy importantes que son los que verdaderamente están moldeando nuestras sociedades. Y mientras una política entendida como coartada para los poderes económicos y financieros impulsa el canibalismo social, destruyendo espacios básicos de convivencia, las personas reaccionan para sobrevivir en uno de los momentos más complejos de la historia contemporánea. Y son los grupos más vulnerables quienes están desplegando estrategias de supervivencia muy llamativas, entre los que sobresalen los inmigrantes.

Nuestra crisis está siendo devastadora para los inmigrantes, carentes de redes familiares de apoyo y situados entre los sectores más vulnerables de la población. De hecho, asistimos a la primera gran crisis que viven éstos entre nosotros, registrándose así efectos novedosos y desconocidos hasta ahora. Sin embargo, resulta llamativo que los inmigrantes y la inmigración hayan desaparecido prácticamente del espacio público y de los medios de comunicación precisamente en estos momentos, cuando se multiplican las medidas contra los mismos. Esto obedece a dos razones esenciales. En primer lugar, a la voluntad de que en medio de la crisis, los inmigrantes desaparezcan del espacio público (instituciones y servicios públicos, como vemos en la sanidad), promoviendo políticas contra la inmigración. Pero también, al hecho de que los inmigrantes han optado por sobrevivir y desarrollar estrategias de supervivencia, fuera de conflictos.

Una crisis más profunda y extensa sobre los inmigrantes

Tengamos en cuenta que muchos de los inmigrantes llevaban años entre nosotros y habían cerrado su ciclo migratorio, adquiriendo una vivienda y obteniendo un trabajo, habiendo sido los primeros en sufrir el desempleo y los desahucios, en mayor medida que la población autóctona. De hecho, ateniéndonos a datos de la EPA del primer trimestre de 2013, sí hay coincidencia en considerar como una catástrofe la tasa de paro de la población española en un 25,1%, sin embargo, ha pasado desapercibido que esa misma tasa es 14 puntos superior en la población inmigrante hasta situarse en el 39,2%, afectando a 641.618 personas. Algo similar sucede con los desahucios, ya que mientras los extranjeros representan en España el 12,1% de la población total en el año 2012, sufrieron el 24,5% de todos los desahucios que se realizaron en el país, más del doble de lo que significan como población.

Por tanto, la crisis tiene mucha más profundidad y extensión entre la población inmigrante, cambiando de forma muy profunda los patrones básicos sobre los que circulan los procesos migratorios. Hay más paro y con ello más pobreza entre los inmigrantes, generando una mayor exclusión en una población que en mayor medida se está viendo afectada también por los procesos de embargos y desahucios hipotecarios, así como de impago de alquileres. De hecho, buena parte de la expansión y beneficios de bancos y cajas en la época de crecimiento virtuoso de la economía española se basó en el negocio con inmigrantes, que llegaron a representar 1,5 millones de clientes en las entidades financieras, significando el 25% en la antigua Bancaja y el 33% en la extinta CAM.

Estrategias de supervivencia

Y frente a ello, la población inmigrante, que es extraordinariamente dinámica, no se comporta de forma estática, sino que desarrolla estrategias proactivas de supervivencia para poder aliviar una posición vulnerable que aumenta por la inexistencia de redes de apoyo familiar, como la que tenemos la población autóctona, y por los procesos de rechazo y discriminación hacia ellos que se despliegan desde instituciones y responsables públicos desde hace tiempo.

Así, los inmigrantes están protagonizando dinámicas complejas para dar respuestas a la crisis en diferentes direcciones. En algunos casos, promueven estrategias de supervivencia basadas en redes de apoyo mutuo, iniciativas económicas de subsistencia y organizaciones espontáneas de solidaridad (como las CAF, Comunidades de Autogestión Financieras). En otros, se produce una galvanización de procesos migratorios, vinculándose a plataformas como Stop Desahucios, llevando a cabo desplazamientos geográficos a la búsqueda de empleo, de reagrupamientos familiares o mediante retornos espontáneos a sus países de origen.

 Con todo ello, se está alterando el metabolismo de la inmigración en nuestras ciudades y barrios, lo que está generando una cartografía urbana y social en cambio, dinámica y diferente a la que conocíamos.

Inmigración en transformación

Acostumbrados como estábamos a un crecimiento continuo de la inmigración en los últimos lustros y a que fuera el mercado el mecanismo básico de redistribución e incorporación social y laboral de los inmigrantes, todo ello ha quebrado de forma brusca. Por vez primera, la inmigración extracomunitaria no solo ha dejado de crecer, como venía haciéndolo, sino que incluso retrocede. Y al mismo tiempo, los inmigrantes ya no son en exclusiva el sector sustancial que nutre una economía extremadamente precaria, sino que se suman a los trabajadores en su conjunto y particularmente a jóvenes y desempleados como ejército de trabajadores vulnerables. De manera que se puede afirmar que la inmigración vive una profunda transformación. Posiblemente, los indicadores más incuestionables de estas transformaciones que los inmigrantes están protagonizando en nuestras ciudades vengan de la mano de lo que está sucediendo con ellos desde que estalló la crisis, en el año 2008, hasta ahora.

Con los últimos datos disponibles del año 2012, la ciudad de Alicante tiene 50.419 extranjeros, lo que representa el 15% de su población. Si lo comparamos con los 48.790 que había en 2008, y que representaban el 14,6%, pudiéramos creer que la inmigración ha crecido, poco, pero de forma inequívoca desde el inicio de la crisis. No obstante, esto no es así, ya que este débil crecimiento ha pivotado sobre los europeos, que mientras en 2008 representaban 17.574 personas, en 2012 ascendían a 20.883. Por el contrario, los extranjeros del continente americano que en 2008 eran 20.490 personas, disminuyeron hasta las 16.134 en 2012. Parece, por tanto, que están sucediendo fenómenos de distinta naturaleza en las diferentes nacionalidades, y efectivamente, así es.

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Si contemplamos la evolución de algunas nacionalidades significativas en Alicante desde el inicio de la crisis hasta ahora, vemos con claridad varios de esos cambios que protagonizan las comunidades de inmigrantes. Así, entre las comunidades latinoamericanas, que han sido primordiales en el crecimiento de la población extranjera y han liderado los procesos de llegada, se están produciendo procesos de retorno muy profundos, destacando los argentinos, que han disminuido en un 33,7%, siendo llamativo este retroceso en la medida en que ha sido una comunidad modélica en sus procesos de asentamiento e incorporación social. Le siguen los ecuatorianos, con un descenso del 33,4%, y a continuación los bolivianos, con un 26,6%, y uruguayos, con un 24,3%. De esta forma, uno de cada tres argentinos y ecuatorianos de Alicante habrían regresado a su país desde el inicio de la crisis, y uno de cada cuatro bolivianos y uruguayos. También otras comunidades, como la colombiana, peruana y chilena, habrían experimentado retrocesos apreciables, del 20%, 15,3% y 9,8%, respectivamente. Por el contrario, la inmigración argelina, marroquí y especialmente la pakistaní y china habrían registrado aumentos muy apreciables, del 15,2% en el caso de los marroquíes, del 35,4% en los argelinos, del 54,2% en los chinos y nada más y nada menos que un aumento del 115% en los pakistaníes.

De esta forma, mientras que las comunidades de inmigrantes latinoamericanas están protagonizando retornos espontáneos de una gran profundidad, que sin duda se mantendrán en el futuro mientras no se viva una recuperación económica y social inequívoca; las comunidades magrebíes originarias de Marruecos y Argelia siguen emigrando, sin duda como reflejo de los problemas de sus países. El caso de China es distinto, ya que tiene que ver con una comunidad muy emprendedora que trae a sus ciudadanos a empleos precisos dirigidos por otros compatriotas. Y mucho más especial es el caso de Pakistán, ya que el aumento de estos ciudadanos tiene que ver con redes migratorias clandestinas y procesos de reagrupamiento étnico de estos ciudadanos.

Mirando al futuro: la evolución de la inmigración en Alicante

A la vista de todo ello, dos son los problemas particulares que están afectando de manera singular a la población inmigrante en la ciudad, y que van a determinar procesos futuros. El primero de ellos es el trabajo, es verdad que como al resto de la población, pero con unos perfiles singulares para los inmigrantes, ya que el colapso económico afecta de manera muy particular a la ciudad, generando paro masivo, un aumento de la economía sumergida, de los abusos y la explotación de los inmigrantes, muchos de los cuales protagonizan caravanas que recorren diariamente los contenedores de basura de la ciudad como elemento de subsistencia. Y en segundo lugar, la vivienda, dado que los desahucios que promueven entidades como Bankia y la antigua CAM afectan de una manera muy particular a los inmigrantes, quienes además se concentran en barrios y edificios degradados, con portales en los que empieza a haber un gran número de viviendas cerradas por desahucios en los que los bancos no pagan los gastos de comunidad, produciéndose un deterioro muy acelerado en las condiciones de habitabilidad. Todo ello, junto a la disminución y supresión de los programas de intervención social en los barrios con mayor presencia de inmigrantes, está empezando a plantear situaciones enormemente preocupantes sobre las que se debería actuar para evitar que el deterioro urbano y social genere situaciones explosivas e incontrolables, como las que empiezan a darse en Colonia Requena, Juan XXIII y Mil Viviendas.

Y a la vista de todo ello, ¿cuáles serán las dinámicas inmediatas en la ciudad sobre la inmigración?

En mi opinión, cuatro serán estos procesos más relevantes:

1- La generación de un proceso de sedimentación sobre las dinámicas migratorias y de convivencia en función de la evolución de la crisis.

2- Un aumento de los procesos de retorno espontáneo en algunas nacionalidades latinoamericanas.

3- El incremento de los procesos de exclusión y marginación, particularmente sobre la población en situación irregular.

4- Un avance de los procesos de deterioro sobre algunos barrios, viviendas y edificios.

La situación de parálisis política e institucional en la que se encuentra el Ayuntamiento de Alicante, junto a un escenario similar al de “Default” o suspensión de pagos en que están las finanzas locales y autonómicas, hace que las respuestas que deberían darse desde las instituciones local y autonómica ni estén presentes ni parezca que se vayan a producir. Tenemos la oportunidad de actuar con rapidez ante un escenario tan complejo o de dejar que la situación avance, los problemas aumenten y puedan hacerse inabarcables en el futuro inmediato, alimentando situaciones explosivas que todavía estamos a tiempo de evitar.

© Carlos Gómez Gil

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