Sobrevivir en tiempos sombríos

Sabíamos que la vida no era una aventura sencilla, ni mucho menos, pero últimamente tenemos una extraña sensación. Encadenamos un día tras otro con el vértigo de comprobar que todos los puntos cardinales que delimitaban el mundo han desaparecido, como si ese mínimo común denominador que hacían posible la vida, la decencia, el respeto, la tolerancia y nuestra preocupación hacia los demás se hubiera desintegrado, habiendo sido sustituidos por la violencia, la inmoralidad, el odio, la infamia y el deseo de atropellar, humillar y eliminar a los que son distintos.

Miremos donde miremos, la arrogancia, un desacomplejado autoritarismo y el odio parecen imponerse, arrinconándonos a todos aquellos que no queremos aceptar este lenguaje. Y es que avanzamos sobre una gigantesca descomposición global que, como si camináramos sobre el hielo, se resquebraja bajo nuestros pies, proyectando tiempos muy sombríos. El mundo y las miradas para interpretarlo están cambiando de manera vertiginosa, pasando a convivir con el riesgo y la barbarie, la violencia y la ruptura de normas básicas que, como sucede con el derecho internacional y la diplomacia, se han convertido en chatarra.

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Chicos resentidos

Estos días, miles de jóvenes están pendientes de las calificaciones que obtendrán en sus Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) para orientar su futuro académico y, con ello, encaminar una parte importante del que será su proyecto de vida. Estamos ante un momento crucial para muchos que va a marcar su cualificación académica y sus opciones profesionales futuras. Son chicos y chicas que tienen en común querer acceder a una formación universitaria para la que dedicarán importantes esfuerzos, si bien, la fortaleza de sus carreras académicas, la excelencia en sus expedientes así como el esfuerzo en los estudios universitarios elegidos van a ir marcando a unos y otros, al tiempo que añadirá diferencias entre las mujeres y los hombres, con toda la precaución que hay que tener cuando hablamos de cohortes y grupos sociales.

Ahora bien, se está produciendo una creciente divergencia entre numerosos chicos y chicas en estos momentos, al constatarse en numerosos países la aparición de un importante grupo de hombres jóvenes que están teniendo problemas para encontrarse en la sociedad actual. Son chicos cada vez más derechizados políticamente, con bajos rendimientos académicos cuando no abandonan sus estudios, metidos en sus redes sociales pero aislados socialmente, sin expectativas vitales claras, presentando importantes problemas para relacionarse con las chicas hacia las que alimentan importantes sentimientos de hostilidad y rechazo, al culparlas de buena parte de sus frustraciones.

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