Elogio de la Aemet

La necesidad de disponer de adecuadas predicciones y vigilancia meteorológica capaces de proporcionar informaciones detalladas de interés para las personas, las actividades económicas y el buen funcionamiento de las comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres se ha convertido en una herramienta fundamental, con mayor motivo a medida que la crisis climática se ha acelerado en los últimos años. Hasta el punto de que la observación, el pronóstico y la información meteorológica son instrumentos de primer orden en todos los países para garantizar el buen funcionamiento de sus sociedades e instituciones.

Para España, uno de los países más afectados por los efectos de fenómenos climáticos extremos, disponer de información meteorológica rigurosa, junto a una vigilancia climática sistemática, acompañada de predicciones periódicas se ha convertido en una herramienta imprescindible. Todos, en mayor o menor medida, estamos pendientes de la información meteorológica para tomar decisiones que afectan a nuestras vidas. Pero esa labor constante de recogida de datos, análisis, interpretación y difusión a través de informaciones de muy distinta naturaleza no se podría llevar a cabo en España sin contar con el valioso trabajo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que trabaja estrechamente con el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (Ceppm), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos, (Eumetsat), entre otras instituciones. Es así como nuestra Aemet se sitúa entre las mejores agencias europeas en su género, por su trabajo, reconocimiento y la calidad de sus predicciones.

Sigue leyendo

Mucho más grave que simple negacionismo

Cuando todavía se está retirando el barro en muchas calles de los pueblos de l´Horta Sud, la Ribera Alta y la Plana de Utiel-Requena, en plena coincidencia con otra nueva rimbombante Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29), celebrada en Bakú (Azerbaiyán), que servirá para certificar la falta de compromisos efectivos para impedir que siga avanzando la crisis climática desbocada que vivimos y mientras volvemos a ser azotados por otra nueva DANA de importantes efectos sobre el litoral mediterráneo, empezamos a calibrar la enorme gravedad de los daños sufridos por esta sucesión catastrófica de eventos climáticos.

La comunidad científica internacional coincide en su diagnóstico de considerar que la aceleración de fenómenos meteorológicos extremos es una consecuencia más de una emergencia mundial por la entrada en una fase crítica del calentamiento global que impulsa alteraciones muy profundas en los patrones que regulan el sistema climático de la Tierra. Sin embargo, no habrán escuchado una sola vez desde el fatídico martes 29 de octubre en que la DANA asoló Valencia, a ninguna de nuestras autoridades de la Comunitat pronunciar las palabras “cambio climático”, ni en una sola ocasión.

Sigue leyendo

La política de la DANA

A medida que avanzaban los días y se confirmaba la magnitud de la catástrofe provocada por la DANA que castigó con particular dureza a municipios valencianos, nuestra congoja crecía al tomar conciencia de la dimensión de la calamidad y el enorme sufrimiento causado. Pero también al comprobar cómo esta desgracia nos ha llegado en el peor momento político posible, añadiendo más dificultades, si cabe, a la necesaria atención a las víctimas y al progresivo restablecimiento de unas condiciones básicas que tardarán tiempo en lograrse.

Y es verdad que hemos hablado mucho de dispositivos de alarma y prevención, de predicción meteorológica e hidráulica, de planificación y ordenación territorial, de cambio climático, de protocolos de emergencia y, por supuesto, de dispositivos de socorro y ayuda. Sin embargo, no hemos caído en la cuenta de una variable fundamental como es la política, imprescindible en estos momentos para afrontar democráticamente decisiones nacidas del acuerdo de fuerzas e instituciones que respondan a las necesidades de la población mediante una adecuada distribución de los recursos existentes.

Sigue leyendo