Cambios en las remesas de los inmigrantes

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Uno de los motivos que empujan a numerosas personas a migrar, a desplazarse a otro lugar para emprender una vida distinta, consiste en la posibilidad de obtener ingresos suficientes que les permitan enviar recursos a sus familiares en sus países de origen. Son las llamadas remesas, que se transfieren a través de canales formales como bancos, oficinas de correos o compañías remesadoras especializadas, que al ser registradas en las balanzas de pagos nos ofrecen una valiosa información sobre su volumen y evolución. Bien es cierto que existen otros canales llamados informales que se utilizan para enviar dinero utilizando amigos o familiares que se desplazan a los diferentes países de procedencia de los inmigrantes, junto a otros sistemas mucho más sofisticados y herméticos, como la Hawala, utilizada en el mundo musulmán o el Chit, en el caso de China, de difícil cuantificación, aunque las autoridades mundiales tratan de conocer y limitar su uso.

Las remesas de los inmigrantes son, por tanto, recursos privados que pertenecen a estas personas, fruto de los ingresos que obtienen, decidiendo estos de manera personal su envío, de la misma manera que todos nosotros decidimos el empleo de nuestros recursos. Es importante no olvidar este aspecto porque no es infrecuente escuchar a personas que defienden que tenemos que decir a los inmigrantes a qué tienen que dedicar sus ingresos, un auténtico disparate. La importancia de las remesas reside en que desde hace tiempo, se han convertido en un factor de desarrollo de primer orden y uno de los flujos económicos mundiales más importantes que reciben los países empobrecidos, gozando de algunas ventajas y particularidades que les otorgan un valor económico y social muy especial.

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