La UE naufraga en el sur

Tras la gigantesca crisis migratoria que estalló en la UE desde el año 2015, cuando decenas de miles de migrantes forzosos trataban de llegar hasta su territorio, protagonizando en muchos casos dramáticos naufragios en el Mediterráneo, la Comisión Europea se inventó una respuesta llamada “Agenda Europea de Inmigración” que, según se decía, daría una respuesta integral a la gestión de la inmigración en Europa y marcaría un antes y un después en la política migratoria en los países de la Unión. Lo cierto es que, mientras responsables comunitarios de entonces hacían declaraciones rimbombantes sobre la política de migración y asilo pactada, la realidad se empeñaba en demostrar que Europa atravesaba la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial debido a la pasividad, la negligencia y la irresponsabilidad de instituciones y países, incapaces de respetar sus propios acuerdos.

Recientemente, la comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatović, calificaba de “deplorable” la política migratoria y de asilo de la UE desde 2015 y no le faltaba razón. Basta decir que, desde entonces y según datos oficiales de las Naciones Unidas, se han contabilizado en naufragios de embarcaciones que trataban de acceder a costas europeas 18.226 personas fallecidas, junto a los cuerpos que nunca serán encontrados. De ellos, 1.717 corresponden a fallecidos que trataban de llegar hasta España en el pasado 2020, lo que da buena idea de la importancia que ha adquirido nuestro país como frontera Sur en las rutas migratorias que tratan de llegar hasta el continente europeo.

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Entre el cinismo y la insolidaridad: balance de la reunión ministerial del Grupo Mediterráneo sobre inmigración en Alicante

Cumbre Casa Mediterráneo

El pasado miércoles, 16 de abril, se celebró en Casa Mediterráneo de Alicante una reunión ministerial del llamado “Grupo Mediterráneo” sobre inmigración, contando para ello con la presencia de los Ministros de Asuntos Exteriores de Chipre, Francia, Grecia, Italia, Malta, Portugal y España. Los acontecimientos migratorios que se vienen sucediendo en la frontera Sur de Europa, junto a las reiteradas llamadas a que Europa asuma de una vez por todas una política migratoria común, hacían de esta reunión ministerial una oportunidad para poder encauzar los problemas que están detrás de las migraciones procedentes de África, y que con frecuencia adquieren unos perfiles dramáticos.

Sin embargo, tanto en la forma como en el fondo, la reunión solo fue una oportunidad perdida más para que Europa comprenda la complejidad de estos movimientos humanos y sus causas subyacentes, asumiendo con ello su responsabilidad política, humanitaria y en los procesos de empobrecimiento y desarrollo de los países de origen.

La pasada cumbre de Ministros de Asuntos Exteriores de los siete países mediterráneos de la UE, también llamado “Grupo Mediterráneo”, reunido por vez primera en Casa Mediterráneo de Alicante con el propósito de abordar la problemática europea de la inmigración, suponía una cita diplomática importante a la vista de los trágicos sucesos que se vienen produciendo en el ámbito Mediterráneo, tanto por embarcaciones como por grupos de inmigrantes que tratan de acceder a Europa en condiciones dramáticas, y en muchos casos con cientos de fallecidos que dejan su vida en el intento. Además, Casa Mediterráneo acogía por vez primera una Cumbre Ministerial de alto nivel, después de las sucesivas polémicas que ha protagonizado. Precisamente por ello, la reunión y sus resultados merecen un análisis más pormenorizado del que se ha hecho hasta la fecha, tanto en la forma como en el fondo.

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