Cuando discriminar a la mujer genera pobreza

image

Discriminar a las mujeres, además de atentar contra sus derechos fundamentales, genera pobreza, incluso cuando se hace contra su intimidad. Uno de los ejemplos más espectaculares y menos conocidos lo tenemos en la cuarta ciudad más grande del mundo, Bombay, en la India, con cerca de 20 millones de habitantes. En esta megaurbe conviven personas con necesidades comunes, independientemente de su pobreza o riqueza, de que sean hombres o mujeres. Esta gran metrópolis empapada de humanidad tiene un rasgo muy llamativo: la existencia de muy pocos aseos para tantos millones de personas, lo que plantea importantes problemas higiénicos y de salubridad. Pero también genera algo menos llamativo y mucho más grave, como es una discriminación añadida sobre la mujer que empeora sus condiciones de pobreza, aumentando su marginalidad e incrementando la prevalencia de sus enfermedades, por el hecho de ser mujeres, pobres y discriminadas.

En Bombay, como en otras muchas ciudades Indias y de otros países empobrecidos, son escasas las viviendas que cuentan con agua corriente y aseos. Un censo reciente revelaba que más de la mitad de sus casas carecían de aseos, algo que se agrava en las ciudades superpobladas que en los últimos años han visto levantar tugurios insalubres en sus suburbios. Este dato, tan simple como espectacular, viene a echar por tierra todos esos discursos complacientes que con frecuencia se escuchan sobre la reducción de la pobreza en el mundo, basándose en indicadores económicos que en modo alguno reflejan las condiciones reales de la vida de las personas. India es uno de los estados del mundo que mayor crecimiento económico ha experimentado, pero donde millones de personas tienen que salir a la calle o al campo simplemente para hacer sus necesidades fisiológicas. Y lo que es más llamativo, durante la pasada década de aumento de la riqueza en este país, el número de hogares sin un simple retrete se ha multiplicado por tres.

Sigue leyendo

De crisis de refugiados a crisis europea

image.jpeg

La cumbre de alto nivel celebrada esta semana en Naciones Unidas sobre refugiados e inmigrantes ha servido de bien poco, repitiendo esa retórica hueca y esas frases vacías que se manosean una y otra vez hasta acabar por perder el alma y el sentido. Que hay que regular las migraciones y respetar a los refugiados estableciendo canales legales que respeten el derecho internacional; que las migraciones han sido siempre positivas desde el punto de vista social, cultural, económico y laboral, apoyando el desarrollo tanto en los países que los reciben como en los países de origen que se benefician de las remesas que mejoran el bienestar de sus familiares; que hay que garantizar migraciones seguras, ordenadas, regulares y responsables. Todo esto es algo sabido y estudiado, que se repitió prácticamente con las mismas palabras en la cumbre celebrada el año anterior también en Naciones Unidas y en otros muchos foros, cumbres y reuniones internacionales.

Mientras gobiernos y líderes mundiales pronuncian una y otra vez las mismas frases vacías de contenido, miles de inmigrantes y refugiados mueren ahogados en el Mediterráneo y en el mar de Andamán, o fallecen abandonados en manos de grupos criminales o por el hambre en el corredor centroamericano, el Sahel o el Cuerno de África. Otros muchos, con mejor suerte, se hacinan en campos de refugiados en países como Grecia, viviendo en condiciones que nos recuerdan a los campos de concentración. No es de extrañar que el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, haya dicho esta misma semana que “el mundo es un lugar horrible en manos de gobiernos que cometen atrocidades”.

Sigue leyendo

Soria y el Banco Mundial

image

Artículo publicado en el diario Información de Alicante el domingo, 11 de septiembre de 2016. (Pinchar aquí para ver enlace original)

El fiasco montado por el Gobierno de Mariano Rajoy con el fallido nombramiento de José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial (BM) ha demostrado, negro sobre blanco, demasiadas realidades. Cuestiones como la utilización compulsiva de falsedades y engaños por un Gobierno que parece haberlas convertido en seña de identidad incluso estando en funciones; la nula importancia que el Ejecutivo da a la evasión fiscal y a la utilización de mecanismos para evitar el pago de impuestos por parte de dirigentes del PP; el empleo de los puestos de representación internacional como destino de altos cargos quemados por sus escándalos; la falta de respeto a una sociedad que soporta con dureza los efectos de una crisis y de unas políticas austericidas mientras asiste a esta especie de reparto del botín por parte del partido gobernante; sin olvidar la irresponsabilidad de colocar al frente de importantes instituciones internacionales a personas que han tenido actuaciones inmorales y poco éticas que han contado con el rechazo social por haber actuado contra los intereses de nuestra sociedad.

Es evidente que estas y otras muchas cuestiones no cuentan para un Gobierno que vive de espaldas a la calle y a sus responsabilidades institucionales, porque al mismo tiempo todo ello ha añadido descrédito al papel de España ante organismos multilaterales en los que tenemos una escasa representación y donde llevamos años bajo mínimos, desde la extraña renuncia anticipada de Rodrigo Rato al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Todo ello, cuando tanto el BM como el FMI, instituciones del llamado sistema de Bretton Woods (lugar donde tuvo lugar en el año 1944 la conferencia de Naciones Unidas que aprobó crear estos dos organismos para implantar en el mundo una nueva regulación del sistema monetario y del orden financiero, junto a la reconstrucción a llevar a cabo tras la Segunda Guerra Mundial), llevan años cuestionadas por las fallidas políticas que vienen aplicando así como por los escándalos protagonizados por sus dirigentes.

Sigue leyendo

Captando socios de ONG sin escrúpulos

image

Todos les hemos visto en las calles de nuestras ciudades e incluso les hemos esquivado como buenamente hemos podido, con excusas apresuradas, acelerando el paso o mirando al suelo, tratando de evitar su petición de que nos paremos unos minutos para escucharles. Me refiero a los grupos de captadores de socios para ONG que periódicamente ocupan lugares estratégicos de nuestras calles, tratando de echar el lazo a los viandantes para conseguir sus objetivos.

Es cierto que en no pocas ocasiones la insistencia de su persecución a quienes pasan a su lado, su agobiante machaconería e incluso algunos de los argumentos y frases desafortunadas que lanzan, nos colocan en una posición incómoda. Hasta el punto que últimamente no dejo de ver artículos que describen de forma jocosa cómo librarte de estos grupos de captadores, sin caer en la cuenta de que todos ellos trabajan para engordar socios e ingresos en numerosas ONG y son víctimas de unas condiciones de trabajo abusivas e indignas que dicen muy poco de las organizaciones que los utilizan, o mejor dicho, de las agencias de marketing contratadas por las ONG que subarriendan sus servicios, como si aquellas entidades que las contratan creyeran que así no se manchan las manos utilizando a estos trabajadores de forma tan precaria como vulnerable. Incluso en Internet se pueden leer relatos que cuentan en primera persona y con particular crudeza las desagradables experiencias que muchos de los jóvenes que trabajan en estas ocupaciones han tenido, como la del alicantino Esteban Ordóñez, con el elocuente título de “El nada humanitario negocio de captar socios para ONG”. Les aconsejo que lo busquen y lo lean para darse cuenta de que estos jóvenes que con sus petos ocupan calles y plazas, personas con formación que no se resignan a vivir en un país sin empleo ni oportunidades, son víctimas de un sofisticado sistema de marketing que en nombre del humanitarismo y la solidaridad, les coloca a los pies de los caballos, al límite de la legalidad laboral, sin prácticamente derechos, pisoteando su dignidad como trabajadores.

Sigue leyendo

Repensar la desigualdad

image

Artículo publicado en el diario Información de Alicante y Levante, el domingo 24 de julio de 2016. (Pinchar aquí para ver enlace original)

El problema de la desigualdad que centra las preocupaciones de importantes organismos internacionales, agencias de desarrollo y universidades en todo el mundo en los últimos años no es ni mucho menos nuevo. Naciones Unidas, a través de su Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), viene realizando informes específicos sobre desigualdad en diferentes regiones, cambiando así su enfoque tradicional sobre la pobreza, al igual que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que han incorporando esta variable en sus trabajos económicos. Al mismo tiempo, algunos de los mejores académicos mundiales han publicado obras sobresalientes que llaman la atención sobre la importancia del fenómeno de la desigualdad, entre los que destacan autores como Piketty, Stiglitz, Krugman, Sachs, Atkinson, Sen, Wilkinson y Pickett. También en importantes universidades se han creado unidades de investigación aplicada dedicadas específicamente a los fenómenos de la pobreza y la desigualdad, como el “Laboratorio de acción contra la pobreza”, J-Pal, que dirige Esther Duflo en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), que ha sido premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento y Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales.

En España, aunque con más modestia, también se viene trabajando sobre este problema, destacando los magníficos informes realizados por diferentes instituciones, entre los que sobresalen los elaborados por la Fundación Foessa para Cáritas desde hace años, junto al trabajo de académicos como Vicenç Navarro, Antón Costas, Víctor Renes o Joaquín Arriola. Recientemente, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea, uno de los mayores think tank del pensamiento económico en España, se ha incorporado a este debate, promoviendo seminarios y estudios entre los que destaca el que ha publicado el profesor Luis Ayala, el mayor especialista en España en medición y cuantificación de la desigualdad, quien precisamente viene aportando sus investigaciones a los estudios publicados por Foessa desde hace años.

Sigue leyendo

Demasiada arrogancia

image

Andan estos días los dirigentes de Podemos preguntándose qué ha ocurrido en las pasadas elecciones generales para no sacar los resultados que esperaban y que anunciaban unánimemente todos los sondeos electorales previos. Y para ello, han decidido encargar una encuesta con el propósito de saber por qué las encuestas han fracasado, algo que en sí mismo evidencia el grado de desconcierto en el que está sumida la cúpula de esta organización. Es lo que pasa cuando la borrachera de poder nubla la vista, pensando antes de las elecciones que ya eres uno de los ganadores con derecho a presidir gobiernos y repartir cargos.

Confundir la política con la estadística y la demoscopia, como están demostrando algunos dirigentes de esta formación, demuestra bien a las claras las limitaciones de un proyecto político cada vez más centralizado en un reducido grupo de líderes que han tratado de sustituir en demasiadas ocasiones la acción política por el oportunismo deliberado, al margen de unas bases y de unos círculos a los que solo acuden para refrendar sus decisiones o pedir la aclamación de sus líderes.

Sigue leyendo

El retrato social

image

Los resultados electorales del pasado 26J han sido tan sorprendentes que no paramos de hacernos preguntas y buscar explicaciones. Hablando de ello con mi amigo J.L. Vieites tratábamos de interpretar un paisaje electoral tan complejo como inesperado. Por ello, Vieites ha escrito estas líneas, a modo de reflexión realizada desde una posición de claro compromiso político que no esconde, y que me ha pedido albergar en este Blog, algo que hago con agrado. Es evidente que el análisis da para mucho más y que puede analizarse críticamente, pero aporta reflexiones en un momento de tanta confusión.

Corre en ambientes profesionales de sociólogos y politólogos la idea de que las elecciones de Junio no dejan un retrato electoral, sino un retrato social. Aquí van algunas pinceladas para ese retrato, que tienen el mismo nivel de confianza que las encuestas, pero son más baratas.

Más de 7 millones de españoles se retrataron votando al PP, un importante grupo que identifica lo más casposo de la España que vota contra la Antiespaña, sin importarle la corrupción, el latrocinio ni las conspiraciones de los suyos. Un inquietante reflejo de los partidos fascistas que viven de la abyección moral y de la infamia, que odian a los desafectos al régimen y a sus ciudadanos traidores, y les roban sus símbolos. “Yo soy español, español, español….” un cántico robado a los traidores que debilitan al partido, y por tanto a la patria. Más llamativo es ese malsonante “sí se puede” de la calle Génova , que recuerda al chotis de aquel otro “hemos pasao decimos los facciosos” cantado por Madrid. Pues sí, cantados en la calle Génova la noche de la venganza son cánticos facciosos. Fin de la pincelada azul.

Sigue leyendo

Les llaman refugiados

image

Las palabras sirven para comunicar, expresar, transmitir. Pero también se utilizan para dibujar sentimientos, arrojar desprecios e indiferencias, demostrar que somos humanos o carecemos de alma. A fuerza de utilizar determinadas palabras, acabamos por desgastarlas o por dañar por completo la belleza de su significado. Todo ello lo encontramos en la palabra refugiado, tan de moda en los últimos meses.

Naciones Unidas celebra el próximo 20 de junio el Día Mundial del Refugiado, con el que intenta llamar la atención sobre la dramática situación de millones de personas en todo el planeta que se ven forzadas a abandonar sus hogares y sus países para poder obtener protección y poner a salvo sus vidas y la de sus familias, buscando refugio en otros estados. Cada minuto, ocho personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror, teniendo que elegir con frecuencia entre el horror que viven y la posibilidad de morir, embarcándose en un trágico éxodo, sometidos a todo tipo de abusos y condiciones extremas, perdiendo sus derechos y su condición humana para ser tratados con frecuencia como presos, confinados en recintos parecidos a campos de concentración contemporáneos. Podríamos pensar que los refugiados han obtenido refugio y protección, tal y como indica su nombre, mientras que por el contrario, en la mayoría de las ocasiones, el refugiado es lo más parecido a un paria contemporáneo que lucha por sobrevivir y a quien se le niega hasta su categoría de persona.

Sigue leyendo

Maldita pobreza

image

Mientras se levanta a las nueve, como todas las mañanas, Antonio escucha en la radio cifras y porcentajes que no acaba de entender bien intentando informar de algo que conoce perfectamente porque lleva años viviéndolo en primera persona: de la maldita pobreza. Y es que los datos nunca serán capaces de expresar todo el dolor, la inmensa rabia y el profundo sufrimiento de quienes llevan años malviviendo y sobreviviendo en medio de esta devastación humana que comenzó con eso que hemos llamado crisis financiera, pero que en realidad escondía una codicia, especulación y corrupción desmedidas. Y tras asearse con agua fría para no gastar butano, Antonio se prepara un desayuno también frío con la leche y las galletas que recogió hace unos días en la parroquia del barrio, junto a algunas legumbres, azúcar, aceite y unos paquetes de macarrones. Hace tiempo que decidió que el agua caliente fuera para su mujer, que tiene que madrugar más que él para limpiar oficinas y poder traer los 550 euros que todos los meses entran en casa y con los que hacen milagros, porque con su trabajo nunca se puede saber por adelantado el dinero que consigue para malvivir.

A pesar de esa maldita pobreza en la que vive desde hace años, Antonio se comprometió a no perder en el camino ni un gramo de dignidad y, aunque fue de los primeros albañiles despedidos en su obra allá por 2009 y todavía no ha conseguido encontrar un miserable empleo en toda la ciudad, decidió trabajar a diario haciendo un horario estricto que le lleva a estar a las diez de la mañana en la calle, con su furgoneta destartalada descendiendo por la avenida de Alcoy para bajar por la Rambla y tras bordear el Postiguet dirigirse hacia la Albufereta y el Cabo. Pronto comprendió que allí es donde puede obtener algo más de dinero, siempre que tenga suerte, claro, porque el gasoil de la furgoneta hay que pagarlo y hay días en los que apenas da para ello. Pero por vieja y abollada que esté su vieja Citroen, le permite meter en ella más cosas y ahorrar así en viajes, algo que ya les gustaría poder hacer a otros muchos amigos que se dedican a lo mismo, pero que apenas disponen de un carrito de la compra, una bici o un cochecito de bebé adaptado para llevar cachivaches dentro.

Sigue leyendo

Tras la catástrofe

image

Tragedias como la que vive Ecuador no son nuevas. Con cierta rutina, nos hemos acostumbrado a terremotos e inundaciones, ciclones y tsunamis, hambrunas, huracanes y todo tipo de catástrofes, si bien en los últimos años su intensidad y especialmente sus dramáticas consecuencias sobre millones de personas y en decenas de países permiten que veamos con claridad cristalina cómo su impacto es mayor cuanto más pobre y miserable es el territorio que lo sufre. Éste es un matemático axioma que funciona con precisión geométrica a la hora de llevarse por delante la vida de personas y dañar regiones enteras, pero cuya aplicación no tiene nada de caprichoso, sino que es el fruto de procesos humanos deliberados cuyo resultado genera lo que podríamos llamar catástrofes de clase.

Efectivamente, cada catástrofe es un excelente indicador de la situación social y política de cada país, así como de su grado de desarrollo, pero particularmente de las condiciones de vida de los más desposeídos. Y ello coloca a los pobres ante un caprichoso privilegio, uno de los pocos que tendrán a lo largo de sus desdichadas existencias: el ser víctimas predilectas de estos siniestros, protagonistas privilegiados de cada catástrofe.

Sigue leyendo