Inmigración y multiculturalidad

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Los fenómenos migratorios ocupan por mérito propio un espacio relevante en nuestras sociedades globales y en todos los Estados, tanto del Norte como del Sur. Mientras pensábamos que la globalización se definía en base a la primacía económica, financiera, comercial y productiva, una nueva categoría de cuestiones, fundamentalmente humanas, han cobrado una nueva dimensión, siendo los movimientos de personas, tanto por su magnitud y repercusión como por la multiplicidad de sus ángulos de influencia, uno de los aspectos más relevantes, tanto para los países emisores de inmigrantes como para los países receptores. Pero especialmente para nuestras ciudades, que se están alimentando permanentemente de la llegada continua e ininterrumpida de extraños, de diferentes, de nuevas culturas y personas a través de la inmigración.

Posiblemente no haya un fenómeno humano que determine al mismo tiempo y de forma tan relevante tantos planos en la práctica totalidad de los países de la Tierra; hablamos por tanto de un fenómeno global por excelencia, causa y consecuencia como pocos del proceso de globalización mismo. Y España inicia el siglo XXI con una sociedad manifiestamente distinta, donde la inmigración es una realidad que exige su conocimiento en línea con la relevancia social y económica que tiene.

La inmigración que ha empapado nuestras ciudades de nuevas texturas, es un medio natural a partir del cual enriquecer nuestra convivencia, algo que podemos ver con claridad en el conjunto del Estado.

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Insolvencia alimentaria, pobreza y políticas de ajuste en los países del Sur de Europa: el caso de España

Foto Pot Insolvencia

José Ramón González Parada y Carlos Gómez Gil

En el marco de un proyecto de investigación sobre insolvencia alimentaria y pobreza en países del Sur de Europa promovido por RIOS (Red de Investigación y Observatorio de la Solidaridad)  se avanzan algunos datos de interés referidos en particular a España.

Tras cinco años sufriendo una de las crisis más profundas y persistentes que se han vivido en la historia contemporánea en Europa que se ha visto agravada por la aplicación de severas medidas de recorte de gastos público, ajuste y medidas de consolidación fiscal, el avance de la pobreza sobre la población de los países del Sur sometidos a duros planes de ajuste ocupa una preocupación creciente. Es así como la cobertura de necesidades básicas y su alimentación para sectores cada vez más amplios en los países del Sur constituye un serio problema que está poniendo en riesgo a los sectores más vulnerables. Con ello, el papel de bancos de alimentos y otras entidades, comedores sociales y hasta de los propios colegios en proporcionar alimentos a grupos cada vez más amplios de población es un hecho incuestionable con solo ver las colas diarias ante estos establecimientos, o los llamamientos a donar alimentos ante el aumento en la demanda que la crisis está generando.

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Algunas campañas disparatadas contra la crisis

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A medida que este fenomenal disparate llamado crisis, sus causas y efectos, junto a las políticas neoliberales de ajuste que se vienen aplicando se instalan entre nosotros tras seis años de decisiones fallidas, se suceden los anuncios vacíos que pregonan su superación, bien sea en forma de “brotes verdes”, por medio de “luz al final del túnel”, o de otros signos de prosperidad inexistentes. Es algo que se ha repetido a lo largo de estos años a través de anuncios, pronósticos, declaraciones, campañas, mensajes, previsiones o discursos de todo pelaje, que con el paso de los años se han convertido en una rutina más de las numerosas mentiras con que periódicamente se nos trata de intoxicar. Sin embargo, empezamos a perder el recuerdo de algunos de esos anuncios y campañas fallidas que, a estas alturas, son ya testimonio de los muchos despropósitos que estamos viviendo.

Vamos a analizar dos ejemplos de lo que decimos, que tuvieron lugar en el año 2010, y que por méritos propios ocupan un lugar destacado en ese amplio catálogo de disparates a los que asistimos.

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La voladura de la cooperación española

Indicadores para confirmar el deliberado colapso de la política de AOD

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La política de cooperación española no atraviesa buenos momentos. Tampoco el conjunto de políticas sociales y de solidaridad, si bien, el recorte que se ha efectuado sobre la ayuda al desarrollo en España solo puede considerarse  histórico, descomunal, el mayor en toda la comunidad de países donantes y muy superior al que se ha llevado a cabo sobre otras áreas sociales, educativas o sanitarias. Es así que se ha insistido en la profundidad de los recortes sobre la cooperación española, ignorando que esta política atraviesa un estado de extrema gravedad que va más allá de los recortes económicos, aún siendo estos enormemente graves, para conducirla a una situación que desdibuja completamente sus finalidades esenciales y la reduce a un simple instrumento de intereses de distinta naturaleza.

Los profundos recortes sobre la cooperación española que han adoptado tanto el anterior Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, como particularmente el Gobierno de derechas de Mariano Rajoy, la han conducido a una situación de desmantelamiento efectivo al reducirla a la mínima expresión, alejada de acuerdos y compromisos contraídos en la agenda internacional del desarrollo. Si los recortes han sido tan profundos se debe a que nuestra política de Ayuda Oficial al Desarrollo no se había consolidado como una verdadera política de Estado, permaneciendo instalada desde tiempos inmemoriales en una situación de permanente crisis que alejaba nuestro sistema de cooperación de los donantes más relevantes.

 Ni la crisis de la cooperación española comenzó con los recortes que en mayo de 2008 inició el Gobierno de Zapatero, ni tiene una exclusiva motivación económica aunque los recursos sean imprescindibles, sino que hunde sus raíces en problemas de mucho mayor calado que con el paso de los años se han acabado por cronificar, pero de los que se ha querido hablar muy poco, porque para ello había que hablar de política, de política de ayuda al desarrollo y, por tanto, de opciones, decisiones y responsabilidades políticas. Y ello es algo que de forma deliberada se ha querido evitar por muchos de los actores de la cooperación española, para no incomodar a sus responsables y poder acceder a sus favores. Y esta “aristocracia” de la cooperación en España ha tenido, también, responsabilidades con su pasividad, cuando no han apoyado su rumbo con el paso del tiempo, y que ahora sus responsables nos venden como un proceso saludable de “cooperación low cost”.

Así las cosas, siendo esenciales los recursos económicos para llevar a cabo las políticas, en el caso de la ayuda al desarrollo no son el componente exclusivo, ni mucho menos, si no se acompañan al mismo tiempo de otras decisiones, dispositivos y estrategias que aseguren su adecuada finalidad. Hasta el punto que durante la etapa socialista, se tomó como bandera el logro del compromiso 0,7% en el año 2012, algo de imposible cumplimiento pero que redujo la política de cooperación española a este lema de futuro, sin proyectos estructurales visibles sobre el presente y sin ir acompañada de otros cambios imprescindibles en las estructuras institucionales, técnicas y estratégicas.

Y a medida que los gobiernos socialistas centraron todas sus energías en el logro del 0,7%, situaron en un segundo plano otras exigencias mucho más acuciantes, reduciendo la complejidad de las políticas de cooperación y los problemas de la pobreza en el mundo a una simple cifra que se pensaba que crecería frenéticamente, sin abordar las grandes reformas estructurales e institucionales. De forma que cuando llega el Partido Popular al Gobierno, en noviembre de 2011, arremete contra una política de solidaridad internacional en la que no cree y que adolece de importantes problemas estructurales. Y más allá de unos recortes de enorme calado, el Gobierno de derechas de Rajoy cuestiona el papel y la funcionalidad de una política de cooperación internacional que entorpece su proyecto ultraliberal y conservador en el que no cabe la solidaridad social. El Partido Popular profundiza así en un proceso que venía tomando cuerpo desde hace años, al afectar morfológica y metabólicamente al sentido mismo de la ayuda al desarrollo.

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Un examen cachondo de un alumno graciosillo

Examen CETP

Con frecuencia, los profesores vivimos situaciones insólitas protagonizadas por nuestros alumnos, siendo los examenes un momento cumbre de ello. Situaciones tan fuera de lo común que, cuando las comentamos, nos miran con piedad al creer nuestros interlocutores que nos las imaginamos para dar mayor empaque a nuestro trabajo: nada más lejos de la realidad. Por el contrario, en ocasiones evitamos comentar algunas situaciones porque son inimaginables y creemos que nos van a tomar por lunáticos.

Uno de esos momentos grandiosos lo he vivido recientemente al corregir los examenes de una asignatura que imparto. Hay que reconocer la sinceridad y buen humor del alumno, quien reconocía que lo poco que había escrito anteriormente era basura para evitar dejar el examen en blanco. Pero a continuación, no tiene ningún empacho en pedir abiertamente un aprobado para quitármelo de en medio, prometiéndome que si «en un momento de locura transitoria lo hiciese», nadie más se enteraría. Y no contento con todo ello, al final del examen me pide reiteradamente disculpas, me ruega que no le ponga un 0 y espera que, al menos, haya pasado un rato divertido.

No me negarán osadía, buen humor y también desfachatez. Con frecuencia me pregunto por qué no dedican el mismo esfuerzo que ponen para no estudiar y justificarse, en trabajar las asignaturas, porque muchos de ellos mejorarían sus calificaciones de forma apreciable.

Y como se preguntarán qué hice, pues le suspendí y le pedí que hablara conmigo. No lo hizo, pero se presentó a la siguiente convocatoria, aprobando finalmente el examen escrito de esta asignatura. Para que luego digan que nuestro trabajo es monótono.

(El alumno me ha dado su autorización para difundirlo)

El interés del Banco Mundial en el recorte de nuestras pensiones

pensiones

 La aprobación del informe para la reforma del sistema de pensiones realizado por el grupo técnico designado por el Gobierno, anuncia lo que será un recorte efectivo de lo que, según decía el Partido Popular y el propio Mariano Rajoy, era una de las líneas rojas intocables; una más que cae. Desde hacía tiempo, la Troika, el FMI y el BM, además de todo el aparato político y mediático neoliberal en España, venían reclamando un recorte de las pensiones públicas, en línea con lo que se ha hecho en aquellos países sometidos a planes de rescate, como Portugal, Grecia e Irlanda, y anteriormente otros muchos.

El argumento esencial para justificar dicho recorte se basa en el aumento en la esperanza de vida, algo que parece convertirse en un costoso capricho que hay que penalizar. Sin embargo, no se ha insistido en el esfuerzo que desde hace lustros vienen desplegando el FMI y el BM para recortar al máximo el sistema público de pensiones, tratando así de trasladar estos recursos del Estado a las entidades bancarias y financieras privadas, al tiempo que rompen con un componente de solidaridad esencial de los Estados modernos para convertirlo en un componente especulativo más del capital privado.

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La crisis reconfigura en profundidad la inmigración en Alicante

Retorno Inmigrantes

Dominados como estamos por el discurso económico, olvidamos con frecuencia la relevancia de procesos muy importantes que son los que verdaderamente están moldeando nuestras sociedades. Y mientras una política entendida como coartada para los poderes económicos y financieros impulsa el canibalismo social, destruyendo espacios básicos de convivencia, las personas reaccionan para sobrevivir en uno de los momentos más complejos de la historia contemporánea. Y son los grupos más vulnerables quienes están desplegando estrategias de supervivencia muy llamativas, entre los que sobresalen los inmigrantes.

Nuestra crisis está siendo devastadora para los inmigrantes, carentes de redes familiares de apoyo y situados entre los sectores más vulnerables de la población. De hecho, asistimos a la primera gran crisis que viven éstos entre nosotros, registrándose así efectos novedosos y desconocidos hasta ahora. Sin embargo, resulta llamativo que los inmigrantes y la inmigración hayan desaparecido prácticamente del espacio público y de los medios de comunicación precisamente en estos momentos, cuando se multiplican las medidas contra los mismos. Esto obedece a dos razones esenciales. En primer lugar, a la voluntad de que en medio de la crisis, los inmigrantes desaparezcan del espacio público (instituciones y servicios públicos, como vemos en la sanidad), promoviendo políticas contra la inmigración. Pero también, al hecho de que los inmigrantes han optado por sobrevivir y desarrollar estrategias de supervivencia, fuera de conflictos.

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La política social del paquete de arroz

Dia Familia

Con la excusa de la crisis, se está perdiendo la perspectiva más elemental de muchas cosas. El pudor personal, la vergüenza institucional y la responsabilidad pública de numerosos políticos parecen haber desaparecido, abandonados como están al populismo barato, a la caridad desmedida y sin criterio sobre la que han situado a numerosas instituciones. De tal forma que, mientras desde el Gobierno y las diferentes instituciones autonómicas y locales, el Partido Popular niega el devastador impacto de la crisis, han convertido a muchas de estas instituciones en una simple caricatura, a base de sustituir la acción política por la caridad o el abandono, puro y duro.

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Diez reflexiones sobre la presunción de inocencia en los políticos

Fabra

A medida que los casos de corrupción protagonizados por políticos han ido creciendo en los últimos años en España, se ha generado una importante polémica sobre la “presunción de inocencia”, un concepto tan manoseado como devaluado por implicados en estos procesos judiciales y por sus partidos políticos. Hasta tal punto que en este país, nos hemos acostumbrado a que ningún político imputado o procesado dimita, por graves que sean las acusaciones y contundentes sean las pruebas de cargo existentes, algo muy diferente de lo que sucede en el resto de países de nuestro entorno. Y cada nuevo caso de corrupción en el que se ve imputado un político se convierte en un espectáculo obsceno de canto a una inocencia angelical que hace el ambiente irrespirable, al pervertir hasta extremos insospechados explicaciones que constituyen un auténtico insulto a la inteligencia, a la ética, al sentido público y a todos los ciudadanos.

Quiero poner sobre la mesa diez reflexiones para reconsiderar el uso perverso que muchos responsables públicos hacen de esta presunción de inocencia, como un factor decisivo en el deterioro de la política en España y su progresivo rechazo de la ciudadanía. Estas diez reflexiones avanzan en los siguientes elementos:

1-    Un procesamiento implica que existen pruebas racionales de criminalidad.

2-    Las responsabilidades judiciales son distintas de las políticas.

3-    En los delitos de corrupción no basta una absolución, sino la certeza de que no se ha cometido ninguna irregularidad, mentira o negativa a declarar.

4-    Hay procesos en los que las pruebas acumuladas son de tal naturaleza que se produce una presunción de culpabilidad.

5-    En política, no se puede permanecer en el cargo a cualquier precio.

6-    El apartamiento cautelar de un cargo político es lógico cuando existen pruebas incriminatorias relacionadas con el ejercicio de sus responsabilidades.

7-    La dimisión ante una imputación para un político acusado de corrupción es un factor clave para la regeneración política y ética de la sociedad.

8-    Ampararse en la presunción de inocencia para evitar que un político dimita es refugiarse en privilegios ajenos al resto de la sociedad.

9-    La presunción de inocencia es exigida en no pocas ocasiones por quienes la niegan a los contrincantes y al resto de los ciudadanos.

10- Solo se exige para políticos pero nunca se aplica al resto de la población.

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